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¿Qué funciona en Educación?

El equipo de investigación de John Hattie, profesor de la Universidad de Auckland, analizó durante 15 años más de 50000 estudios en los que intervinieron más de 240 millones de estudiantes en todo el mundo con el objetivo de reconocer los factores más importantes que afectan al rendimiento académico de los alumnos. Identificó 150 influencias sobre el aprendizaje (programas, metodologías, técnicas, etc.) y las clasificó según una medida estadística conocida como tamaño del efecto (d), un valor que aunque puede ser negativo (efectos perjudiciales sobre el aprendizaje) oscila entre 0,0 y 2,0. A partir del valor d= 0,40 las intervenciones se pueden considerar efectivas y si superan el valor d=0,60 excelentes.

Los resultados demostraron que casi todo funciona (hay pequeñas excepciones como las vacaciones de verano, los efectos de la televisión o los cambios continuos de escuela) aunque hay estrategias educativas que tienen un mayor impacto sobre el aprendizaje que otras (ver Hattie, 2009; Hattie, 2012). Y los profesores, identificados en esa investigación como un elemento fundamental, debemos conocerlas.

¿Y tú qué opinas?

Pero antes de pasar a comentar las influencias más significativas, os invitamos a analizar la siguiente lista y decidir qué impacto tienen en el aprendizaje del alumno, según el criterio seguido por Hattie: bajo (d menor que 0,3), medio o alto (d a partir de 0,60):

Test Efectos sobre el aprendizaje

 En el siguiente documento (ver) podéis encontrar las respuestas en las que volvemos a comprobar la influencia enorme de los factores emocionales sobre el aprendizaje del alumno, como pueden ser sus expectativas de éxito, la credibilidad del profesor o la relación entre ambos. Sin olvidar la importancia del feedback y su relación directa con la evaluación formativa, las estrategias metacognitivas o la enseñanza entre compañeros.

Aprendizaje visible

La temática de los estudios analizados por Hattie es muy amplia (ver lista completa) como, por ejemplo,  los efectos del calendario escolar, el tamaño de las escuelas, el estatus socioeconómico, la calidad de la enseñanza del profesor, el uso de diferentes metodologías de enseñanza, el papel de los padres o las expectativas del alumno. Sin embargo, estos estudios no se limitan a aportar una clasificación de las estrategias educativas más efectivas, sino que analizan cual es el impacto real sobre el aprendizaje de los alumnos. En este sentido, el Aprendizaje Visible de Hattie hace referencia a que para mejorar el rendimiento académico de los alumnos ha de estar claro lo que los profesores enseñan y lo que los alumnos aprenden. Y para que ello ocurra es imprescindible implementar las estrategias más efectivas (d mayor que 0,40), tener en cuenta los conocimientos previos de los alumnos, clarificar los objetivos de aprendizaje y los criterios de éxito, asumir el error como algo natural, proporcionar el feedback adecuado y disponer de profesores entusiasmados que sean flexibles en la aplicación de las estrategias pedagógicas.

Top 10 de las influencias

Señalemos a continuación el top 10 de las influencias más significativas sobre el aprendizaje de los alumnos según las investigaciones de Hattie:

1. Expectativas del alumno (d=1,44)

Las creencias propias de los alumnos sobre su rendimiento académico, muchas veces basadas en experiencias previas negativas, influyen de forma extraordinaria sobre su aprendizaje.

2. Programas constructivistas (d=1,28)

En el enfoque constructivista se genera el aprendizaje utilizando los conocimientos previos que ya tenemos. Por ejemplo, con la práctica distribuida en el tiempo en lugar de la práctica concentrada.

3. Respuesta a la intervención (actitud) (d=1,07)

La forma como reaccione el alumno ante la ayuda del profesor condicionará la relación entre ambos y el aprendizaje. Cuando la corrección se interprete como útil será más fácil aprender de los errores y progresar.

4. Credibilidad del profesor (d=0,90)

Está relacionada con las creencias de los alumnos sobre si el profesor constituye una fuente válida de información que les permitirá aprender.

5. Evaluación formativa (d=0,90)

Se da durante el proceso de enseñanza y aprendizaje y tiene una finalidad reguladora del mismo, a diferencia de la evaluación sumativa que se da al final del proceso.

6. Microenseñanza (d=0,88)

A través del análisis de videos del profesor enseñando, un orientador o profesor más experto le ayuda a mejorar la comunicación no verbal para poder transmitir una mayor confianza en el aula.

7. Debate en el aula (d=0,82)

Es un método que permite a los alumnos mejorar sus dotes comunicativas analizando entre todos  una cuestión importante y que facilita información al profesor sobre cómo se da el aprendizaje.

8. Intervenciones para alumnos con discapacidades (d=0,77)

Las estrategias pedagógicas utilizadas para mejorar las dificultades o trastornos del aprendizaje de algunos alumnos también pueden ser beneficiosas para el resto de compañeros.

9. Claridad del profesor (d=0,75)

La capacidad del profesor para comunicarse con claridad es imprescindible para que los alumnos entiendan cuales son los objetivos del aprendizaje y los criterios de éxito.

10. Feedback (d=0,75)

A través del feedback, cuando el alumno capta lo que el profesor piensa sobre su forma de procesar la información, pueden cambiar y mejorar esos procesos de pensamiento.

El profesor

Las investigaciones de Hattie confirman al profesor como un instrumento didáctico imprescindible. Enumeremos algunos aspectos que se derivan de estos estudios que caracterizan al buen profesor:

  • Es un investigador en el aula: analiza el impacto de su enseñanza en el aprendizaje de los alumnos.
  • Deja claros los objetivos de aprendizaje y cuáles son los criterios que permiten alcanzar las metas.
  • Enseña a trabajar de forma cooperativa.
  • Habla menos y escucha más.
  • Sabe suministrar el feedback adecuado.
  • Muestra empatía.
  • Está motivado para motivar a sus alumnos.
  • Es un activador del aprendizaje.
  • Se responsabiliza del aprendizaje de sus alumnos.
  • Es flexible y cambia las estrategias de enseñanza y aprendizaje cuando se requiere (cuando el alumno no aprende).
  • Disfruta de los retos.
  • Muestra entusiasmo por lo que hace.

Conclusiones finales

Los docentes no podemos estar al margen de estas investigaciones recientes en el ámbito de la Educación. En nuestro caso particular, creemos firmemente que los estudios de Hattie junto a los descubrimientos aportados por la Neuroeducación deben ser claves en la adquisición de toda una serie de competencias esenciales para los alumnos del S. XXI. La escuela del presente y del futuro ha de garantizar el aprendizaje y no la enseñanza de sus alumnos, ha de trabajar de forma cooperativa, ha de evaluar el impacto de sus programas y profesores facilitando el análisis y la planificación de las prácticas de estos últimos, ha de entender la relación directa entre evaluación y aprendizaje y ha de estar centrada en los alumnos haciéndolos protagonistas activos del aprendizaje, identificando sus fortalezas, evitando etiquetados dañinos y atendiendo de forma adecuada a la diversidad existente. Y como la educación de los niños requiere a la tribu entera, se ha de enseñar a las familias el lenguaje utilizado en la escuela que, a veces, está alejado del utilizado en el entorno familiar. Richard Gerver resume muy bien el enfoque crítico necesario (Gerver, 2012):

“Nuestro futuro no reside en los pocos que saben o creen que saben. Reside en quienes tienen la seguridad suficiente para reconocer que no saben, los que tienen el valor, la resiliencia y la creatividad para ponerse a averiguarlo”. Nuestra plasticidad cerebral garantiza el cambio.

Jesús C. Guillén

.

Bibliografía:

Gerver, R. (2012). Crear hoy la escuela del mañana. Ediciones SM.

Hattie, J. (2009). Visible learning. A synthesis of over 800 meta-analyses relating to achievement. Routledge.

Hattie, J. (2012). Visible learning for teachers. Maximizing impact on learning. Routledge.

Tokuhama-Espinosa, T. (2014). Making clasrooms better. 50 practical applications of mind, brain and education science. Norton.

http://visible-learning.org/

Categorías:Educación Etiquetas: , ,
  1. Guillermo Salinas Talavera
    25 noviembre, 2014 en 12:08

    Coincido plenamente con las características de un buen profesor, pero se podría agregar, el tener en cuenta las aptitudes o cualidades personales del ser profesor?.

  2. Jesús C. Guillén
    25 noviembre, 2014 en 22:46

    En mi opinión Guillermo, por supuesto que el propio profesor ha de conocer qué aptitudes son imprescindibles para el buen ejercicio de la profesión docente, pero sin el asesoramiento de evaluaciones externas y el necesario trabajo cooperativo con otros compañeros esa información puede ser muy sesgada.

  3. María
    17 febrero, 2016 en 14:40

    Como citar parte del artículo que escribiste. Te agradezco es muy interesante

    • Jesús C. Guillén
      18 febrero, 2016 en 19:01

      Hola María y encantados de que te gustara el artículo. Se cita como cualquier otro artículo en la red: autor, año, título del artículo, link y fecha de la consulta.

  4. Juan
    19 septiembre, 2016 en 18:00

    En primer lugar agradecerle sus aportaciones en el blog, son muy enriquecedoras.
    Con respecto a la efectividad de los programas constructivistas, por más que busco su referencia en la lista de Hattie no la encuentro. Podría indicarme cual es? Gracias

    • Jesús C. Guillén
      20 septiembre, 2016 en 22:18

      Hola Juan. Ante todo, muchas gracias por los comentarios. En cuanto a lo que preguntas, en los rankings de Hattie aparece como ‘Piagetian programs’.

      • Juan
        20 septiembre, 2016 en 23:33

        Gracias por su respuesta. Tenía entendido, ya que no he podido leer el libro de Hattie, que Piagetian Programs se basan en prácticas donde se pretende potenciar las habilidades específicas de las etapas de Piaget. Esta conclusión es deducida por el propio autor a partir de un meta análisis de Jordan y Brownlee (1981), donde se establece la relación entre los resultados obtenidos por el alumnado en pruebas que miden las habilidades de las etapas de Piaget y el rendimiento académico.
        Disculpe mi confusión, pero no entiendo la relación con la eficacia de los programas constructivistas.

      • Jesús C. Guillén
        29 septiembre, 2016 en 22:19

        Tienes razón Juan. Deberíamos haber concretado más el punto. Aunque es cierto que el propio Hattie en su libro ‘Visible learning for teachers’ analiza otros estudios en los que se utilizan programas constructivistas basados en las nociones de Piaget, pero con las correspondientes modificaciones y adaptaciones.

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