Archive

Posts Tagged ‘Neuroeducación’

Neuroeducación en el aula: De la teoría a la práctica

¿Cómo no sorprenderse al leer sobre la inmensa cantidad de neuronas, las miles de sinapsis, las decenas de regiones cerebrales y sus funciones? ¿Cómo no volver a nuestra infancia y quedar con los ojos abiertos al comprender que cada pensamiento, que cada mirada, que cada frase liberada al viento está relacionada con un tendido eléctrico cerebral? ¿Cómo hacer para mantenerse al margen de tal avance científico sin intentar ligarlo a toda nuestra conducta?

Fabricio Ballarini

Nos complace informaros que esta misma semana se publica el libro Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica, que encontraréis tanto en el formato físico como en el digital (mil gracias a Alexia Jorques por la estupenda portada y maquetación y a Xavier Torras por la genial corrección del texto), y que con tanto entusiasmo hemos ido dándole forma en los últimos tiempos. El prólogo está escrito por el gran neurocientífico –y magnífico divulgador– Fabricio Ballarini, quien ha realizado recientemente unas investigaciones apasionantes sobre el efecto de la novedad en la consolidación y transformación de las memorias a corto plazo en las memorias a largo plazo.

Hemos intentado abordar de forma natural y con un lenguaje divulgativo –similar al que utilizamos en Escuela con Cerebro– el enfoque integrador y transdisciplinar que constituye la neuroeducación (ver figura), haciendo confluir la teoría con la práctica. Como siempre comentamos, en el fondo, este nuevo paradigma educativo consiste en acercar la ciencia al aula para que los profesores sepamos realmente qué intervenciones inciden positivamente en el aprendizaje del alumnado y cuáles son las causas por las que lo hacen, a fin de que se puedan poner en práctica en distintos contextos educativos.

En Neuroeducación en el aula. De la teoría a la práctica encontraréis algunas de las evidencias empíricas más significativas que apoyan una auténtica enseñanza basada en el cerebro, la cual, qué duda cabe, es aquella que mejora lo verdaderamente importante: el aprendizaje de cada alumno. O si se quiere, la que nos permite aprender con todo nuestro potencial.

A pesar de que muchas de las estrategias propuestas se analizan en el entorno particular del aula, pueden generalizarse y adaptarse a otros muchos contextos educativos. Porque la educación no se restringe a la escuela, y porque el concepto de aula como espacio de aprendizaje obliga a una comprensión más amplia en los tiempos actuales.

Además de identificar algunos de los avances más significativos que proceden de las ciencias cognitivas, analizamos muchas implicaciones educativas que son muy fáciles de poner en práctica y que pueden adaptarse, en su gran mayoría, a todas las etapas educativas. Siempre desde una perspectiva abierta y crítica que nos invite a reflexionar y, en algunos casos, a mejorar las estrategias pedagógicas en el aula. Sin olvidar que la ciencia es una fuente inagotable de suministro de pruebas que está en continua evolución. No es casualidad que, entre el total de las referencias bibliográficas –más de trescientas–, la gran mayoría de citas que encontraréis correspondan a estudios realizados esta misma década, y que casi la mitad de estos sean de los dos últimos años.

Los diferentes contenidos analizados y sus correspondientes implicaciones educativas y aplicaciones prácticas están relacionados con los factores críticos que hemos identificado estos años en Escuela con Cerebro y que creemos que son imprescindibles para un aprendizaje en, desde y para la vida (ver índice). ¿Influyen las emociones en el aprendizaje? ¿Es posible mejorar la atención? ¿Cómo podemos hacer un uso adecuado de la memoria? ¿Si jugamos, aprendemos? ¿Son importantes las artes en la educación? ¿Es necesario apostar por un aprendizaje activo? ¿Necesitamos cooperar? Estas y otras muchas preguntas nos las planteamos sin la necesidad de buscar soluciones únicas porque asumimos que lo más importante es disfrutar el proceso de aprendizaje y sugerir nuevas preguntas que estimulen la curiosidad por el mismo.

En una verdadera Escuela con Cerebro – y con Corazón–  todos los niños y adolescentes son bienvenidos y aprenden juntos siendo diferentes. La neuroeducación constituye una nueva mirada, flexible, positiva, optimista, porque está en consonancia con diversas metodologías de aprendizaje activo y porque fomenta el desarrollo de competencias para la vida; o, mejor dicho, es la propia vida.

Te agradecemos a ti, que estás leyendo estas líneas, que nos acompañes en este proceso de transformación y mejora educativa y social. Porque, efectivamente, somos conscientes que una nueva educación –y una mejor sociedad– es necesaria y posible. Pero ello requiere una implicación colectiva en el proceso. Nuestros cerebros tremendamente plásticos y sociales agradecen este tipo de retos. ¿Brindas por el cambio?

Jesús C. Guillén

Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia

29 septiembre, 2015 8 comentarios

Los nuevos tiempos y las nuevas necesidades educativas requieren más que nunca que los profesores nos convirtamos en investigadores en el aula capaces de analizar y evaluar con espíritu crítico cómo inciden las metodologías utilizadas en el aprendizaje de los alumnos.

Mi libro

Nos complace informaros que esta semana sale a la venta el libro Neuromitos en educación: el aprendizaje desde la neurociencia coordinado por Anna Forés (Descubrir la neurodidáctica, junto a Marta Ligioiz) y en el que Escuela con Cerebro ha participado activamente junto a otros profesores que también forman parte del Posgrado de Neuroeducación de la Universidad de Barcelona1 que comienza el próximo viernes.

El libro, cuyo prólogo ha escrito Pere Estupinyá (El ladrón de cerebros), analiza en doce capítulos (ver índice de contenido) algunos de los neuromitos más arraigados en entornos educativos, tal como revelan los últimos datos2, como el que propone que se mejora el aprendizaje de los alumnos cuando reciben la información según su estilo de aprendizaje favorito (visual, auditivo o cinestésico), el que hace referencia a la dominancia e independencia de los hemisferios cerebrales que explicaría las preferencias de los alumnos en el aprendizaje y que tendría que orientar la enseñanza o el famoso programa Brain Gym que promueve la práctica de sencillos ejercicios de coordinación para mejorar las funciones cerebrales y con ello el aprendizaje en una gran variedad de disciplinas académicas.

Mediante un estilo divulgativo sencillo que hace accesible la lectura a cualquier persona interesada en cuestiones educativas, se examinan cuáles son las evidencias empíricas que provienen de las investigaciones científicas y se sugieren en todos los capítulos diversas estrategias pedagógicas que se pueden utilizar tanto en el aula como en casa para mejorar las prácticas educativas. Así, por ejemplo, se analizan cuestiones que tienen una incidencia directa en el aprendizaje como las emociones, la motivación, la atención o la creatividad y otras que mejoran el desarrollo cognitivo de los niños y adolescentes y que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano como el ejercicio físico, el juego o las artes. E incluso otras relacionadas con nuestro sentido numérico innato, el sueño o cómo fomentar la imaginación que interesarán tanto a docentes como a padres.

Índice

Para poder aplicar de forma adecuada en el aula o en otros entornos educativos las investigaciones que provienen de la neurociencia se han de conocer los principios científicos en que se basan, el lugar de publicación y los procedimientos experimentales seguidos y cómo se evalúan esas ideas desde la perspectiva educativa. Facilitar ese proceso de transmisión de la información es uno de los objetivos del libro y desde esa perspectiva podría ser muy útil la figura del nuevo neuroeducador que seguramente será más eficaz si se trata de un propio profesor capaz de entender y trasladar el lenguaje y los conocimientos suministrados por la neurociencia al aula.

Como hemos comentado en anteriores entradas en Escuela con Cerebro, la nueva educación requiere un proceso de revisión, actualización e innovación de las prácticas educativas que permita atender las necesidades actuales de los niños y adolescentes. Y en ese proceso, el profesor, como acompañante y gestor del aprendizaje de sus alumnos, sigue siendo muy importante. Pero un profesor que es capaz de analizar con espíritu crítico lo que hace, que comparte sus experiencias y coopera con otros compañeros, que es flexible y cambia las estrategias utilizadas cuando es necesario o que asume con naturalidad el error porque forma parte de su proceso de aprendizaje, no solo del de los alumnos. El libro Neuromitos en educación facilita el proceso de conversión en alumnos de nuestra propia enseñanza y nos ayudará a amplificar el entusiasmo por lo que hacemos. Conocer cómo funciona nuestro cerebro es una buena inversión.

Jesús C. Guillén

1 Una alternativa al posgrado comentado es el máster totalmente online sobre neurodidáctica de la Universidad Rey Juan Carlos:

http://masterneurodidactica.com/

https://www.urjc.es/estudiar-en-la-urjc/admision/1349-master-en-neurodidactica

2 Tardiff, E., Doudin, P.A., & Meylan, N. (2015): “Neuromyths among teachers and student teachers”. Mind, Brain & Education 9(1), 50-59.

Categorías:Comunicaciones Etiquetas: ,

Neuroeducación: aprender con todo nuestro potencial. El posgrado que abrirá nuevas vías educativas.

Es muy importante comprender las bases neurobiológicas del aprendizaje para no cometer errores en las reformas de nuestro sistema educativo.

Manfred Spitzer

poster-postgrado-neuroeducacic3b3n-1

Ya sabéis lo que pensamos en Escuela con Cerebro: el futuro pasa por la neuroeducación. Cada vez existen más evidencias empíricas que permiten que el puente entre la neurociencia y la educación, a diferencia de lo que pensaba John T. Bruer no hace muchos años, esté cada vez más cerca. Pero para que ello sea posible de forma eficiente y que el aula pueda beneficiarse de la introducción de programas innovadores basados en los conocimientos actuales sobre el funcionamiento cerebral, es necesario interpretar de forma adecuada las investigaciones realizadas por los neurocientíficos (ahora que todo lo neuro está tan de moda), para no caer en algunos de los neuromitos que lamentablemente están tan arraigados en los entornos educativos. Y ese es uno de los objetivos principales que se plantea Neuroeducación. Aprender con todo nuestro potencial, un posgrado pionero organizado por el ICE de la Universidad de Barcelona y fundamentado de forma exclusiva sobre la neuroeducación, esta nueva disciplina en la que confluyen los conocimientos suministrados, básicamente, por la neurociencia, la psicología y la pedagogía y que tiene como objetivo mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Y qué mejor forma de hacerlo teniendo en cuenta todo lo que ya sabemos sobre el cerebro relacionado con las emociones, la atención, la memoria, la creatividad, la plasticidad cerebral o cómo incide sobre el mismo el juego, el deporte, el sueño, la cooperación e, incluso, la genética.

El posgrado está dirigido por Anna Forés y Marta Ligioiz, autoras del original e imprescindible libro Descubrir la neurodidáctica: aprender desde, en y para la vida (ver imagen) y, en consonancia con el enfoque transdisciplinar asociado a la neuroeducación, cuenta con la participación y el trabajo cooperativo de neurocientíficos, psicólogos y profesores, siendo esta la mejor forma para poder poner en práctica el nuevo paradigma educativo.

Descubriendo la neurodidáctica Forés

A continuación, os mostramos un video corto en el que Fabricio Ballarini, uno de los participantes en el posgrado, explica cómo se fue desarrollando su interés por cuestiones educativas y en el que relata una investigación en la que se demuestra la importancia de la novedad en los procesos de memorización y aprendizaje (Ballarini et al., 2013):

Como podéis comprobar en el enlace suministrado anteriormente o en el póster inicial, se trata de un posgrado semipresencial, es decir, se ha planificado dando importancia a los cuatro fines de semana presenciales. En el caso de que estéis buscando algo similar pero completamente on-line, la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid oferta también un Máster en Neurodidáctica en el que participa el Centro Cade, con el que colabora Escuela con Cerebro, que está realizando este año una prueba piloto con resultados iniciales muy satisfactorios.

Ya no hay excusas para mejorar la educación. La utilización de estrategias innovadoras en el aula avaladas por las evidencias empíricas de los estudios científicos y analizadas con espíritu crítico durante el ejercicio docente han de convertir las escuelas en centros directamente vinculados al mundo real a los que los niños les encante asistir. Porque conocer cómo funciona el cerebro abre nuevas vías educativas y posibilita que las experiencias de enseñanza y aprendizaje sean felices, que en definitiva es lo más importante. Utilicemos el gran potencial que la neuroeducación nos suministra. El futuro ya está aquí.

Jesús C. Guillén

.

Referencias:

Ballarini F. et al. (2013): “Memory in elementary school children is improved by an unrelated novel experience”. PLoS One Jun 19; 8(6):e66875.

Forés, Anna y Ligioiz, Marta (2009). Descubrir la neurodidáctica: aprender desde, en y para la vida. UOC.

Spitzer, Manfred (2005). Aprendizaje: neurociencia y la escuela de la vida. Omega.

Categorías:Comunicaciones Etiquetas:

El futuro pasa por la Neuroeducación

Las aplicaciones de la neurociencia cognitiva en la educación no son un ‘puente demasiado lejano’. Por el contrario, disponemos ya de muchas evidencias empíricas que nos permiten introducir programas educativos innovadores y de las herramientas para estudiar el impacto en el cerebro y la mente de los niños. El aula debe ser nuestro próximo laboratorio.

Stanislas Dehaene

El desarrollo de las nuevas tecnologías de visualización cerebral en los últimos años ha permitido a los neurocientíficos obtener información relevante sobre cómo funciona el órgano responsable del aprendizaje. Sin necesidad de tener que esperar a la realización de autopsias o de complicadas cirugías, actualmente ya podemos analizar cómo se desenvuelve nuestro cerebro al realizar tareas cognitivas similares a las que se dan en el aula (ver figura 1). Y esta información, junto a la suministrada por la psicología cognitiva y la pedagogía, constituye la nueva disciplina llamada Neuroeducación que tiene como objetivo esencial mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

figura 1

Como expresa el prestigioso investigador Stanislas Dehaene, el puente entre la neurociencia y la educación no está tan lejos como sostenía John Bruer (1997) hace unos años, sino que ya podemos aprovechar mucha información valiosa para mejorar las prácticas educativas. Pero para que eso sea posible, en unos tiempos en los que todo lo neuro está tan de moda, hemos de interpretar de forma adecuada el lenguaje utilizado por los neurocientíficos para no caer en neuromitos tan arraigados como los del cerebro izquierdo versus derecho, estilos de aprendizaje o Brain Gym (ver figura 2). En ese sentido, desde Escuela con Cerebro os podemos ayudar, aunque no podemos obviar que desde la Neuroeducación lo que se promueve es que el nuevo y renovado docente se convierta en un auténtico investigador en el aula de sus prácticas pedagógicas, analizando siempre qué es lo que funciona y por qué. Lo importante es el aprendizaje de los alumnos y, en caso de no producirse, ha de existir la necesaria flexibilidad para cambiar lo que no funciona y adoptar en consecuencia nuevas estrategias y metodologías que permitan atender mejor las particularidades del aula.

Figura 2

En tiempos en los que existe una clara concienciación por parte de todos los componentes de la comunidad educativa sobre la necesidad de una gran transformación y actualización de la escuela del S. XXI, el futuro pasa por la Neuroeducación porque es imprescindible conocer cómo funciona el cerebro para mejorar el aprendizaje real, aquel que nos capacita para la vida y que nos permite desarrollar el bienestar personal y social necesario. Porque lo que realmente quieren las familias es que sus hijos sean felices.

Evidentemente, es importante que existan buenos profesionales, pero mucho más es que existan buenas personas. Hoy más que nunca existe la necesidad imperiosa, no de disponer de una gran cantidad de conocimientos sin utilidad práctica, sino de aplicar, crear, compartir, cooperar, empatizar, todo ello por el beneficio tanto personal como colectivo. Y es que la adquisición de una serie de competencias socioemocionales imprescindibles en todos los ámbitos, sea laboral, familiar, personal o social, está en consonancia con el propio desarrollo del ser humano, un ser social que ya desde el nacimiento necesita del altruismo y de la imitación para conocer el mundo que le rodea. Nuestro cerebro tremendamente plástico (ver figura 3) está programado para aprender y progresar y cada vez sabemos más sobre cómo mejorar ese proceso, por lo que el aula no puede quedarse al margen de esos descubrimientos.

Figura 3

Investigaciones recientes suministran información relevante sobre las emociones, la atención, la memoria, el ejercicio físico, el juego, la creatividad o el trabajo cooperativo o sobre determinadas competencias concretas como la lingüística o la matemática, teniendo todo ello una incidencia directa en los procesos de enseñanza y aprendizaje que no podemos obviar (ver figura 4). Y esas son las cuestiones que analizamos en Escuela con Cerebro y que seguiremos divulgando, siempre buscando las implicaciones prácticas en el aula, no solo porque la Neuroeducación interese sino porque resulta una auténtica necesidad.

Figura 4

A continuación os mostramos algunas de nuestras próximas participaciones en eventos en los que, ya sea a través de cursos, ponencias, mesas redondas o debates, nos planteamos el objetivo principal de dar a conocer muchas estrategias pedagógicas innovadoras que, junto a otras más clásicas que los estudios siguen confirmando su efectividad, nos permiten mejorar la Educación, haciéndola más útil, cercana y real. Porque enseñar y aprender debe ser una experiencia feliz.

13 y 14 de abril. Participamos en el curso ‘Educar con tres C: creatividad, competencia y corazón’ organizado por el CFIE de Palencia en donde analizaremos 8 ideas clave que sugiere la Neuroeducación, centrándonos especialmente en la implementación de programas de educación socioemocional y en procedimientos diversos para fomentar la creatividad en el aula.

18 de abril. Participamos en el II Congreso Psicoeducativo ‘Educando el futuro’ que organiza ASIRE en Burgos con la ponencia ‘Neuroeducación en el aula: de la teoría a la práctica’, con la que intentaremos justificar aplicaciones prácticas que hemos utilizado en el aula sugeridas por las investigaciones en neurociencia.

7 de mayo. Participamos en las VII Jornadas de los Servicios Especializados de Orientación ‘Neuroeducación: desde el cerebro y con el corazón’ que organiza el Cefire de Valencia con la experiencia práctica ‘Neuroeducación en el aula de Secundaria: de la teoría a la práctica’, donde exponemos cómo hemos aplicado con adolescentes lo que conocemos sobre el cerebro humano.

8 de mayo. Participamos en la VI Jornada Educativa ‘Neurodidáctica: transformando la Educación’ que organiza la fundación Educación Activa en la mesa redonda ‘5 neuromitos a debate’. Debatiremos con todos los componentes del grupo de investigación coordinado por Anna Forés, del que formamos parte en diversos proyectos, sobre algunos de los neuromitos que más prevalecen en Educación y que analizaremos en un próximo libro colectivo que publicará Plataforma Editorial este año 2015 sobre ese tema.

11, 12, 13 y 25, 26 y 27 de mayo. Participamos en el curso organizado por el CIFE Ángel Sanz Briz de Teruel, ‘Neurociencia aplicada a la educación’, en donde analizaremos todas las evidencias empíricas de los procesos neurocognitivos que permiten mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje a través del diseño de unidades didácticas basadas en el funcionamiento del cerebro.

2 de junio. Participamos en Ontinyent en las XV Jornadas de Innovación Educativa ‘Thinking, neurodidáctica y rEDUvolution‘ organizadas por el Cefire de Xàtiva en donde compartiremos nuestras experiencias en el aula con todos los asistentes.

Esperemos que todos estos grandes momentos sean provechosos y entre todos podamos mejorar la Educación. El puente está cada vez más cerca.

Jesús C. Guillén

.

Referencias:

Bruer J. (1997): “Education and the brain: a bridge too far”. Educational Researcher, 26.

Dehaene S. et al. (1999): “Sources of mathematical thinking: behavioral and brain-imaging evidence”. Science, 284.

Erk S. et al. (2003): “Emotional context modulates subsequent memory effect”. Neuroimage, 18.

Howard-Jones P. (2014): “Neuroscience and education: myths and messages”. Nature Reviews Neuroscience, 15.

Temple, E. et al. (2003): “Neural deficits in children with dyslexia ameliorated by behavioral remediation: Evidence from functional MRI”. PNAS, 100.

Aprendizaje en el aula: siete ideas clave

Los mayores efectos sobre el aprendizaje del alumno se dan cuando los profesores se convierten en alumnos de su propia enseñanza y los alumnos se convierten en sus propios profesores.

John Hattie

Continuamente escuchamos los beneficios que originan determinadas metodologías pedagógicas y los perjuicios que ocasionan otras. Sin embargo, si no clarificamos cuales son los objetivos del aprendizaje y analizamos los efectos de la enseñanza sobre el mismo, difícilmente podremos evaluar la calidad de la práctica educativa. Así, por ejemplo, no es que el método expositivo clásico que todavía predomina en el aula sea perjudicial, sino que su uso exclusivo no es lo que requiere el aprendizaje óptimo del alumno.

Aunque existen las particularidades concretas en cada aula y en cada centro escolar, no podemos obviar los conocimientos científicos más generales que disponemos sobre el aprendizaje que, evidentemente, provienen de todo lo que ya sabemos sobre el funcionamiento del cerebro humano. Por eso son imprescindibles las modernas investigaciones en neurociencia, ya que nos suministran información relevante sobre cómo mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Y desde la perspectiva neuroeducativa, la flexibilidad pedagógica se nos antoja un componente esencial. Al fin y al cabo, cada cerebro humano es único y singular.

Analicemos, a continuación, algunos de los factores críticos que los estudios revelan que son muy importantes para el aprendizaje del alumno:

EXPECTATIVAS DEL ALUMNO

Las creencias propias del alumno sobre su capacidad personal y rendimiento son determinantes en su proceso de aprendizaje. Cuántas veces hemos visto alumnos que, condicionados por experiencias pasadas negativas o desmotivados ante la falta de interés que le suscita la escuela o abrumados por la exigencia de las tareas, son incapaces de mejorar académicamente.

Desde la perspectiva de la Neuroeducación hay dos descubrimientos especialmente importantes que enlazan con esto. El primero hace referencia a la plasticidad cerebral, que nos permite aprender y mejorar durante toda la vida, lo cual constituye una puerta abierta a la esperanza. Y el segundo muestra que las emociones son imprescindibles para el aprendizaje, es decir, lo cognitivo y lo emocional forman un binomio indisoluble.

Todo ello sugiere la necesidad de generar climas emocionales positivos y seguros en el aula en donde se asume el error con naturalidad porque sabemos que forma parte del proceso de aprendizaje, se suministran retos adecuados al alumno que le permitan crecer y mostrar sus fortalezas, se fomenta el aprendizaje participativo en el que el alumno es un protagonista activo del mismo y en donde existen siempre expectativas positivas por parte del profesor. Las etiquetas a los alumnos no solo son dañinas, sino que también son falsas.

OBJETIVOS DEL APRENDIZAJE

Al planificar una unidad de aprendizaje o un curso completo el docente ha de plantearse qué es lo que cree que el alumno debe aprender y cómo hacerlo. Y al final del proceso debe analizar si se alcanzó lo previsto.

Cuanto más transparentes sean para el alumno los objetivos del aprendizaje y los criterios de éxito requeridos para alcanzarlos, más se comprometerá  con el trabajo y mayor confianza adquirirá durante el proceso. Y como el ritmo de aprendizaje de cada alumno es diferente, es importante disponer de estrategias alternativas que permitan atender de forma adecuada la diversidad en el aula. En este sentido, la existencia de pequeños objetivos puede mejorar la motivación intrínseca del alumno al ver que progresa. Y fomentar el trabajo cooperativo en el aula puede colaborar en el proceso cuando se les enseña a los alumnos toda una serie de competencias interpersonales que les permite ponerlo en práctica de forma eficiente. La utilización de determinados recursos, como las nuevas tecnologías, debe facilitar el aprendizaje, no constituir la finalidad del mismo.

PROCESO CONSTRUCTIVISTA

Difícilmente los alumnos pueden disfrutar del reto del aprendizaje cuando solo se tienen en cuenta los resultados. Si lo único que cuenta es la nota del examen correspondiente, el alumno estudiará para el mismo pero difícilmente aprenderá. Y más si no se considera la importancia del esfuerzo en el proceso de desarrollo. Relacionado con esto, ya hemos analizado en Escuela con Cerebro la importancia de enseñar cómo funciona el cerebro para generar la necesaria mentalidad de crecimiento que nos hace perseverar ante los nuevos retos.

Nuestro cerebro aprende a través de la asociación de patrones, es decir, lo hace a través de un proceso constructivista en el que se va incorporando la información novedosa a lo ya conocido. Por eso es necesario enseñar teniendo en cuenta los conocimientos previos que ya posee el alumno. Y para ello hay que detectar estos conocimientos ya adquiridos a través de evaluaciones iniciales.

El alumno tiene que percibir el sentido y significado del aprendizaje. Además de integrar la nueva información en sus experiencias pasadas, el aprendizaje debe ser relevante (“¿para qué tengo que saber esto?”) y eso se facilita cuando está conectado a la vida cotidiana, es decir, cuando existe una utilidad práctica real. Al fin y al cabo, nuestro cerebro prefiere lo concreto a lo abstracto.

PRÁCTICA CONTINUA

El aprendizaje es un proceso que a nivel neuronal requiere el fortalecimiento de las sinapsis a través de un mecanismo dinámico conocido como potenciación a largo plazo (el desarrollo neuronal lo produce el proceso, no la solución). La práctica continua nos permite mejorar y la repetición es necesaria para la memoria a largo plazo (la excepción corresponde a los estados emocionales intensos). No olvidemos que no hay aprendizaje sin memoria, aunque existen matices diferenciadores cuando aprendemos procedimientos, conceptos o datos.

Los estudios avalan la utilización de la práctica sistemática del recuerdo, es decir, la reconstrucción del conocimiento en un currículo planteado en espiral  mejora el aprendizaje. Una práctica que no ha de desmotivar si está espaciada en el tiempo, invita a la reflexión y que, una vez que se poseen los conocimientos básicos, intercala problemas o análisis que requieren procedimientos de resolución diferentes. Por no hablar de la importancia de adquirir determinados automatismos que liberan espacio en la memoria de trabajo y que nos permiten concentrarnos en el proceso de resolución del problema.

EVALUACIÓN FORMATIVA

Evaluar no significa calificar. La evaluación, cuando se utiliza de forma adecuada, nos permite conocer y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, por lo que resulta un recurso pedagógico imprescindible. Eso es lo que ocurre en la evaluación formativa, en la que existe un feedback continuo porque se da durante el proceso de aprendizaje, a diferencia de la evaluación sumativa que se da al final del mismo. Tiene una finalidad reguladora y es que cuando se fomenta la autonomía del alumno, se le enseña a analizar su aprendizaje (metacognición) y a autoevaluarse es cuando realmente aprende. En cuanto al feedback necesario para optimizar el aprendizaje, se ha demostrado que se ha centrar en la tarea, no en el alumno, ha de ser claro en los mensajes y ha de promover la reflexión y la autorregulación del aprendizaje (“¿cómo?”, “por qué?”).

SALUD CEREBRAL

A pesar de la jerarquía de asignaturas que todavía prevalece en la actualidad, las investigaciones en neurociencia están revelando los beneficios cognitivos que suministran otras disciplinas menos valoradas como son la educación física o la artística. El ejercicio físico, especialmente el aeróbico, incrementa la plasticidad sináptica y la neurogénesis y constituye una estupenda forma de generar ideas creativas (el famoso ¡eureka!) al evadirnos del pensamiento centrado que nos tiene atascados en la resolución de una tarea. Algo parecido ocurre con el sueño, cuya importancia además en la consolidación de las memorias también se ha demostrado. Por otra parte, se ha comprobado que la implementación de las actividades artísticas en el currículo tiene múltiples beneficios, entre los que habría destacar la adquisición de toda una serie de competencias socioemocionales imprescindibles para el desarrollo académico y personal del alumno. Para mejorar las llamadas funciones ejecutivas del cerebro que nos permiten planificar y tomar decisiones adecuadas, nada más interesante que combinar el ejercicio físico con el mental, como en el caso de las artes marciales, o hacer teatro para mejorar el autocontrol.

EL PROFESOR

Y llegamos a la figura imprescindible del profesor. Un profesor que conoce su materia y reflexiona sobre ella, que inspira, que fomenta la autonomía, que propone retos adecuados, que acepta el error, que fomenta la creatividad, que está en constante actualización, que tiene vocación y que, sobre todo, mira con afecto a sus alumnos activando su sistema de recompensa cerebral asociado a la dopamina, transmitiendo entusiasmo y esperando siempre lo mejor de ellos.

 El profesor debe convertirse en un investigador en el aula que analiza los efectos de su enseñanza en el aprendizaje de los alumnos y, en caso de no de no darse el aprendizaje, es lo suficientemente flexible para utilizar nuevas estrategias pedagógicas. Porque lo que requiere el alumno en la mayoría de las ocasiones no es más de lo mismo sino un planteamiento diferente.

En el aula todos aprendemos y más cuando se abren las puertas de la misma.

Jesús C. Guillén

.

Para saber más:

Hattie, J. (2012). Visible learning for teachers. Maximizing impact on learning. Routledge.

Malpica, Federico (2013). 8 ideas clave. Calidad de la práctica educativa: referentes, indicadores y condiciones para mejorar la enseñanza-aprendizaje. Graó.

Morgado, Ignacio (2014). Aprender, recordar y olvidar. Claves cerebrales de la memoria y la educación. Ariel.

Sousa, David A. (2011). How the brain learns. Corwin.

Tokuhama-Espinosa, T. (2014). Making clasrooms better. 50 practical applications of mind, brain and education science. Norton.

Seminario de Neuroeducación

25 noviembre, 2014 4 comentarios

El pasado sábado 22 de noviembre fuimos invitados al Seminario de Neuroeducación que se realizó en el Centro de Recursos Pedagógicos (CRP) de Gerona. Compartimos un día maravilloso con docentes y psicopedagogas que nos permitió analizar investigaciones recientes en el ámbito de las neurociencias y sus correspondientes implicaciones educativas. A continuación, resumimos algunos de los temas expuestos que entendemos son críticos en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

ipp

NEUROEDUCACIÓN

La neuroeducación constituye una nueva disciplina que tiene como objetivo optimizar los procesos de enseñanza y aprendizaje basándose en los conocimientos que tenemos sobre el funcionamiento del cerebro humano. Este enfoque transdisciplinar en el que confluyen investigaciones realizadas en neurociencia, psicología y pedagogía surgió como consecuencia del desarrollo de las nuevas tecnologías de visualización cerebral, especialmente las no invasivas, como la resonancia magnética funcional, desarrolladas a partir de los años noventa.

Antiguamente sólo teníamos acceso al cerebro humano mediante autopsias o cirugías complicadas, mientras que en la actualidad podemos analizar el cerebro humano en pleno funcionamiento realizando tareas similares a las que se realizan en la escuela (ver figura 1). En este sentido, las investigaciones en neurociencia que nos permiten conocer cómo el cerebro lee, calcula, atiende, memoriza, se desarrolla, se relaciona o se reestructura continuamente, suministran un soporte empírico a muchas  prácticas educativas, aportan una justificación fisiológica a muchos experimentos realizados en psicología del desarrollo y sirven para mejorar el diagnóstico y tratamiento de diversos trastornos del aprendizaje.

1.Cerebro matemático

El hecho de que en neuroeducación confluyan disciplinas que utilizan métodos, procedimientos o un vocabulario diferentes ha conllevado la aparición de falsas creencias o interpretaciones erróneas de las investigaciones en neurociencia en los entornos educativos. Son los llamados neuromitos que los docentes hemos de conocer con la ayuda de esa nueva figura del neuroeducador que, en lugar de ser un nuevo profesional, podría ser un profesor con los conocimientos necesarios sobre el cerebro que le permitieran trasladar de forma adecuada la información del laboratorio al aula.

Los nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del cerebro constituyen un nuevo paradigma educativo en el que el aprendizaje es significativo, la enseñanza no está descontextualizada, se educa a los alumnos para ser personas íntegras que puedan actuar y mejorar la sociedad y en donde el profesor pasa a ser un investigador en el aula flexible preocupado preferentemente por el impacto que tienen sus estrategias pedagógicas en el aprendizaje y formación del alumno.

Analicemos brevemente algunos de los factores clave de esta nueva neuroeducación con sus correspondientes implicaciones educativas:

Plasticidad cerebral

Sabemos que nuestro cerebro no funciona como un ordenador. Trabaja en abierto y en paralelo de forma incesante, procesa la información identificando patrones a partir de sus conocimientos previos, anhela la novedad, toma decisiones influido por las emociones y es social. Pero, además, el cerebro humano es muy plástico y está continuamente reorganizándose como consecuencia de su interacción continua con el entorno. Qué útil resulta enseñarles a los alumnos imágenes de resonancias magnéticas en las que se muestran cómo las regiones disfuncionales del cerebro de un disléxico (con otros trastornos del aprendizaje también) mejoran como consecuencia del entrenamiento adecuado (ver figura 2), porque la principal implicación educativa de la plasticidad cerebral es que podemos esperar la mejora de cualquier alumno. Las creencias previas y los factores emocionales son críticos en el aprendizaje por lo que las expectativas del profesor han de ser siempre positivas. Etiquetar a los alumnos es irresponsable y tremendamente perjudicial.

Hoy sabemos que nuestro cerebro es plástico, existe la neurogénesis y la inteligencia no es fija. El conocimiento de esta información por parte de los alumnos constituye un elemento motivacional imprescindible.

2.Plasticidad cerebral

Emociones

Estudios realizados en años recientes han demostrado que los procesos emocionales son indisolubles de los cognitivos. Ante contextos emocionales positivos se activa el hipocampo, región cerebral importante para la memoria, mientras que ante estímulos negativos se activa la amígdala, región cerebral que se activa ante reacciones emocionales, especialmente las de miedo o temor (ver figura 3). Esto sugiere la necesidad imperiosa de generar climas emocionales positivos en el aula que favorezcan el aprendizaje y en los que se asuma el error de forma natural, se proporcionen retos adecuados, se fomente la participación y el aprendizaje activo, haya expectativas positivas del profesor y se elogie por el esfuerzo y no por la inteligencia.

3.Emociones

La implementación de programas socioemocionales en el aula bien estructurados y que no se restringen a las clases de tutoría producen mejoras en el alumnado tanto a nivel conductual como académico. El aprendizaje del autocontrol, de la resiliencia o de la metacognición es  imprescindible en el desarrollo personal y académico del alumno y se mejoran fomentando la autonomía, generando entornos seguros o a través de la práctica de rutinas de pensamiento que acostumbran al alumno a reflexionar sobre lo que hace. En estos programas, la introducción de técnicas relacionadas con la relajación y el mindfulness también están avaladas por las investigaciones en neurociencia dado que han demostrado que mejoran la actividad de la corteza prefrontal izquierda (asociada al optimismo y a las emociones positivas) y la conexión entre los circuitos neuronales de la amígdala y la corteza frontal que hace que las personas soportemos mejor la frustración.

Atención

La atención constituye un recurso limitado. Los estudios han demostrado que existen varias redes atencionales que activan diferentes regiones cerebrales: de alerta, orientativa y ejecutiva (ver figura 4). Es esta última la que nos permite concentrarnos en las tareas académicas como resolver un problema o seguir el proceso de explicación del profesor y que se ha demostrado en niños pequeños que puede mejorarse, en tan solo 5 días, utilizando el software adecuado.

4.Atención

La forma directa de captar esta atención es a través de la novedad. La curiosidad activa esos circuitos emocionales del cerebro que nos permiten estar atentos facilitándose así el aprendizaje. En la práctica, eso se puede hacer planteando preguntas abiertas, retos, tareas activas, utilizando metáforas, incongruencias o simplemente contando historias que inviten a la reflexión. Asimismo, si la atención no se puede mantener, resulta necesario dividir la clase en diferentes bloques  de 10 o máximo 15 minutos para optimizarla. El bloque inicial resulta crucial desde la perspectiva atencional por lo que se debería dedicar a analizar las cuestiones más importantes. Posteriormente, podríamos destinar otros, por ejemplo, a debatir y reflexionar sobre lo anterior o a realizar tareas fomentando el trabajo cooperativo. Y en el final es interesante realizar alguna actividad como un resumen, un mapa conceptual o un simple debate entre compañeros que permita analizar y reflexionar sobre lo que se ha trabajado durante la clase.

Memoria

No hay aprendizaje sin memoria. Otra cuestión diferente es que, tradicionalmente, no se haya utilizado de forma adecuada y haya predominado el conocimiento de datos superficiales en detrimento de la reflexión y de los conocimientos profundos. Pero hemos de saber que en el aprendizaje influye tanto esa memoria explícita que podemos verbalizar y que nos permite conocer datos o cuestiones autobiográficas, como esa memoria implícita que es inconsciente y que nos permite aprender a través de la adquisición de hábitos (ver figura 5). Así, por ejemplo, aprendemos a escribir a través de la práctica continua (implícita) pero adquirimos el conocimiento de toda una serie de reglas ortográficas  (explícita). Evidentemente aprender de memoria no ha de ser el objetivo pero en algunos casos es imprescindible. Se ha demostrado, por ejemplo, que los niños que no conocen de memoria las tablas de multiplicar muestran más dificultades al resolver problemas aritméticos.

5.Memoria

Como el cerebro humano está continuamente haciendo predicciones e identificando patrones, en el aula  es indispensable detectar los conocimientos previos de los alumnos con evaluaciones iniciales para ir generando así el aprendizaje a través de un proceso constructivista. Sin olvidar, como comentábamos anteriormente, la influencia de los factores emocionales al memorizar.

En neurociencia se clasifica la memoria atendiendo a la duración que requiere el aprendizaje en cuestión. Se habla de memoria de corto plazo como aquella que requiere manipular pequeñas cantidades de información en breves periodos de tiempo (por ejemplo, al marcar un número de teléfono), mientras que la memoria a largo plazo es aquella más estable y duradera que utilizamos para recordar normalmente. Aprendemos cuando se produce un proceso de consolidación de la memoria, es decir,  cuando hay una transición de información de la memoria de corto plazo a la memoria de largo plazo (desde el hipocampo se envía la información a diferentes regiones de la corteza cerebral).

Un tipo de memoria de corto plazo que requiere mayor reflexión es la memoria de trabajo que utilizamos, por ejemplo, al resolver problemas y que está relacionada con la inteligencia general. Podremos liberar espacio de la memoria de trabajo y evitar que se sature cuando tengamos más conocimientos almacenados en la memoria de largo plazo y esto se hace a partir de la práctica continua, por lo que ello sugiere la necesidad de utilizar un currículo en espiral que permita mediante la práctica distribuida ir mejorando el aprendizaje. Pero para que este procedimiento sea efectivo se ha de tener en cuenta lo que ya conoce el alumno y la información ha de ser relevante, es decir, el alumno ha de encontrar el sentido y el significado a lo que está aprendiendo.

Respecto a las implicaciones pedagógicas sobre fomentar el pensamiento profundo en detrimento del superficial, no podemos obviar que aunque los humanos somos curiosos por naturaleza nos cuesta reflexionar  (eso requiere un gasto energético suplementario) y esa es la razón por la que echamos mano de la memoria con rapidez. Sin embargo, se ha comprobado que lo novedoso, los retos adecuados, comparar ejemplos diferentes, suministrar preguntas abiertas, proponer problemas reales o utilizar metáforas ayuda en la mejora del proceso.

Ejercicio físico, sueño y alimentación

El ejercicio físico, especialmente el aeróbico, no solo beneficia nuestra salud o nuestro estado emocional sino que también lo hace a nivel cognitivo. Promueve la neurogénesis en el hipocampo, genera neurotransmisores importantes para la atención y el aprendizaje como la dopamina o la noradrenalina y reduce el estrés. Unos minutos de actividad aeróbica moderada previa a unas pruebas de comprensión lectora,  de ortografía y  de aritmética mejoran los resultados de los alumnos (ver figura 6). Incluso en un estudio longitudinal que analizó el comportamiento de un millón de suecos se comprobó que aquellos que practicaban ejercicio físico continuado obtenían mejores resultados en pruebas cognitivas y no solo eso sino que años después seguían mostrando mejores habilidades mentales acompañadas por mayores logros académicos y profesionales.

6.Ejercicio físico.

Todo ello sugiere la necesidad de un aprendizaje activo en el que se ha de dedicar más tiempo al ejercicio físico y en donde las clases de educación física deberían colocarse al comienzo del horario escolar y no al final como se ha hecho tradicionalmente.

Y para recuperarse bien, no solo a nivel físico sino también mental, el cerebro necesita el sueño. El sueño actúa como un regenerador neuronal necesario de la actividad diurna y es imprescindible para el aprendizaje porque, aunque durante el mismo no se aprenda información novedosa sí que se consolidan las memorias. En el caso del adolescente es especialmente importante porque debido a  cuestiones hormonales existe un retraso en sus ritmos circadianos y una necesidad de dormir mayor que en los adultos. En muchas escuelas norteamericanas se ha comprobado que el retraso del horario escolar  conlleva  mejoras conductuales y cognitivas de los alumnos.

En cuanto a los hábitos alimenticios, todavía nos encontramos muchos adolescentes que llegan a la escuela sin haber desayunado. El cerebro para su correcto funcionamiento necesita una cierta cantidad de proteínas y la ingesta adecuada de hidratos de carbono para disponer de la energía necesaria. Asimismo, el realizar pequeñas ingestas durante el día ayuda a mantener los niveles de azúcar estables en sangre necesarios para disponer de recursos energéticos sin fluctuaciones.

El juego

El juego es un mecanismo natural arraigado genéticamente en el que confluyen emociones, placer y recompensa y que nos permite descubrir desde el nacimiento el mundo que nos rodea. Aprendemos jugando y nos gusta porque se libera dopamina (ver figura 7) que hace que la incertidumbre asociada al juego nos motive y que exista ese feedback tan importante para el aprendizaje. Jugando se adquieren competencias imprescindibles relacionadas con el pensamiento estratégico, la concentración o la toma de decisiones. Asimismo, existen varios estudios que demuestran los efectos positivos sobre la atención al jugar en entornos naturales.

7. Juego

En cuanto al uso de tecnologías en el aula constituye un medio, no el fin, para optimizar el aprendizaje. Relacionado con ello, no podemos obviar la necesidad en edades tempranas de la  imprescindible interacción social.

La utilización de programas informáticos  específicos se ha demostrado eficaz para mejorar la memoria de trabajo, la atención ejecutiva y, muy especialmente, para la mejora de trastornos del aprendizaje como la dislexia (por ejemplo, Fast forWord) o la discalculia (por ejemplo, Number Catcher).

Las artes y la creatividad

La creatividad es útil, no es innata y se puede y se debe enseñar. Las investigaciones en neurociencia han demostrado que la aparición repentina de soluciones ingeniosas a problemas que nos habían provocado ese tan típico bloqueo mental son beneficiadas generando inicialmente  muchas ideas, para luego en una fase de concreción asociarlas e ir evaluándolas (ver figura 8). Y no solo eso, sino que suelen aparecer tras un estado de relajación mental como el que se da tras el sueño reparador.

8.Creatividad

Para fomentar entornos creativos en el aula, los docentes hemos de estimular la curiosidad de los alumnos, aceptar preguntas abiertas, admitir resoluciones diferentes a las estrictamente académicas y generar entornos seguros donde se acepta y se analiza el error para mejorar el aprendizaje. En ese aspecto, son muy útiles los organizadores gráficos de analogías y diferencias o las rutinas de pensamiento como la KWL en donde se pide al alumno que reflexione sobre lo que sabe, lo que debe saber y lo que ha aprendido sobre un determinado contenido.

El aprendizaje basado en proyectos, por indagación o el basado en la resolución de problemas están muy en consonancia con la neuroeducación porque fomentan la interacción social y constituyen una estupenda forma de tratar la diversidad en el aula, por lo que la evaluación formativa se nos antoja imprescindible. Al fin y al cabo, cada alumno tiene un ritmo de desarrollo cerebral diferente.

Asimismo, las actividades artísticas como la música, el teatro o el baile son muy útiles para fomentar la creatividad. Y no solo eso sino que sus beneficios abarcan lo emocional, lo social y lo cognitivo. Por ejemplo, el teatro constituye una estupenda forma de mejorar el autocontrol de los niños y varios estudios sugieren la correlación entre el entrenamiento musical y la mejora de la comprensión lectora o de la aritmética en la infancia.

El cerebro social

Somos seres sociales y eso es lo que realmente nos hizo humanos. Diversos estudios han demostrado la existencia de comportamientos altruistas en bebés de pocos meses de edad. Además, el descubrimiento de las neuronas espejo constituyó la justificación fisiológica del aprendizaje por imitación tan importante en la transmisión de la cultura: 42 minutos son suficientes para que recién nacidos imiten gestos de sus padres. Otros estudios con adultos han demostrado que al cooperar se activa el sistema de gratificación de la dopamina, se genera más altruismo y se aplaza la recompensa (ver figura 9).

9.Cerebro social

 Disponemos de circuitos cerebrales que intervienen tanto en nuestra autoconciencia como en la comprensión empática de los demás por lo que la enseñanza del trabajo cooperativo en el aula resulta una competencia imprescindible en los tiempos actuales y que está en plena consonancia con el propio proceso evolutivo del ser humano. Cooperar es algo más que colaborar porque conlleva una implicación mayor a nivel emocional entre los integrantes del grupo por lo que los docentes hemos de enseñar a los alumnos toda una serie de competencias interpersonales básicas relacionadas con el respeto, la solidaridad, la comunicación, la toma de decisiones o la resolución de conflictos. Al cooperar los alumnos ponen en práctica estas competencias, interactúan y trabajan responsabilizándose a nivel individual y de grupo para alcanzar los objetivos propuestos. Además, son capaces de evaluar su propio proceso de aprendizaje.

La escuela debería fomentar también la cooperación entre alumnos de distintas edades promoviendo la realización de actividades interdisciplinares que pudieran romper la tradicional y jerarquizada distribución del horario escolar en asignaturas. Sin olvidarnos que la educación abarca a toda la comunidad.

Conclusiones finales

Ya no hay excusas para mejorar la educación. Los nuevos tiempos requieren nuevas estrategias y las investigaciones en neurociencia nos han suministrado en los últimos diez años tanta información relevante sobre cómo funciona el cerebro humano que no nos podemos quedar al margen sin actuar. Pero para ello se requiere la necesaria voluntad que sabemos que no es innata. Existe una necesidad evidente de que el currículo contemple muchas de las cuestiones analizadas si queremos mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje  y formar personas útiles, responsables, íntegras y en definitiva felices. El profesor, como instrumento didáctico imprescindible, con la necesaria vocación y el requerido entusiasmo, debe convertirse en un investigador de sus propias prácticas pedagógicas analizando siempre el impacto que tienen sobre el aprendizaje de sus alumnos. En consonancia con esto, los propios centros educativos deberían permitirle dedicar unas horas a realizar este proceso de reflexión personal tan importante. Sin olvidar que el progreso y la implementación de las nuevas estrategias requieren tiempo.

La neuroeducación resulta necesaria porque promueve un aprendizaje para la vida que nos hace más felices. Y ese es el principal objetivo existencial.

Jesús C. Guillén

Referencias:

  1. Dehaene S. et al. (1999): “Sources of mathematical thinking: behavioral and brain-imaging evidence”. Science, 284.
  2. Erk S. et al. (2003): “Emotional context modulates subsequent memory effect”. Neuroimage, 18.
  3. Hillman C. H. et al. (2009): “Aerobic fitness and cognitive development: event-related brain potential and task performance indices of executive control in preadolescent children”. Developmental Phychology, 45.
  4. Jung-Beeman et al. (2004): “Neural activity when people solve verbal problems with insight”. Plos Biology, 2.
  5. Kandel, Eric (2007). En busca de la memoria. Katz.
  6. Posner, Michael I. y Rothbart, Mary K. (2007). Educating the human brain. American Psychological Association.
  7. Rilling et al. (2002): “A neural basis for social cooperation”. Neuron, 35.
  8. Spitzer, Manfred (2005). Aprendizaje: neurociencia y la escuela de la vida. Omega.
  9. Temple, E. et al. (2003): “Neural deficits in children with dyslexia ameliorated by behavioral remediation: Evidence from functional MRI”, PNAS 100.

VII Jornada Internacional Aprendizaje, Educación y Neurociencias

VII Jornada Internacional Aprendizaje, Educación y Neurociencias

Nos complace informaros, tal como hemos hecho en los últimos años, de la celebración de la VII Jornada Internacional Aprendizaje, Educación y Neurociencias los próximos días 16 y 17 de octubre en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Su director vuelve a ser el Dr. Sergio Mora Gutiérrez (ver video), profesor de Farmacología y Jefe de Laboratorio en la misma Facultad, que desde hace mucho tiempo se ha dedicado a la investigación y a la difusión de la neuroeducación, disciplina basada en el conocimiento del cerebro que “no sólo puede ayudarnos a responder la pregunta de cómo aprendemos sino que también puede mostrarnos lo que podemos hacer para enseñar mejor”, según sus propias palabras (ver entrevista completa).

Destacados especialistas en neurociencia y en educación, tanto de Chile como de otros países latinoamericanos o España, se encargarán de difundir los principios fundamentales que se derivan de las modernas investigaciones con el objetivo de contribuir a la mejora de la educación. Y ya podemos afirmar que en este proceso es imprescindible conocer cómo funciona el cerebro humano.

Existe una gran diversidad de temas tratados en las 15 conferencias programadas (ver programa completo en los enlaces finales), desde aspectos básicos del aprendizaje y la memoria o sobre educación socioemocional,  hasta aplicaciones prácticas en el aula de la neuroeducación o de las disciplinas artísticas como en el caso concreto del teatro. Este año se incorpora la novedad de un simposio en el que se presentan investigaciones relacionadas con las neurociencias en ese contexto tan importante que constituye la educación infantil.

Estamos orgullosos de poder difundir estas jornadas que representan la esencia del nuevo paradigma educativo y en las que confluyen tanto los contenidos teóricos suministrados por los neurocientíficos desde el laboratorio como los prácticos aportados por los pedagogos en el aula. Y es la comprensión y la correcta transmisión de este lenguaje interdisciplinar el que debe conformar y hacer avanzar a esta nueva disciplina que es la neuroeducación.  Os animamos a participar en este evento que resulta imprescindible para todo aquel que piense que una nueva educación es posible. Y no olvidemos que, como dice el proverbio africano que ha popularizado Jose Antonio Marina, “para educar a un niño hace falta la tribu entera”. Sigamos sumando.

Los enlaces de contacto son los siguientes:

http://www.educacionyneurociencias.cl/

http://inscripciones.med.uchile.cl/neurociencias/index.html

Programa Preliminar VII Jornada 

Libro de resúmenes