Inicio > Neurodidáctica > Mentalidad de crecimiento: la mejora siempre es posible

Mentalidad de crecimiento: la mejora siempre es posible

Nuestro cerebro es un órgano complejo que trabaja en paralelo realizando continuas predicciones y asimilando información a través de la asociación de  patrones ya conocidos. Como es muy maleable, las experiencias vitales hacen que se vaya reorganizando y es este proceso de adaptación continua el que nos permite aprender durante toda la vida, lo cual tiene enormes repercusiones educativas. Conocer que nuestro cerebro es plástico, que podemos generar nuevas neuronas o que la inteligencia es una capacidad maleable constituye una puerta abierta a la esperanza porque permite desarrollar lo que Carol Dweck llama mentalidad de crecimiento, aquella que nos permite afrontar mejor los retos al creer que nuestras habilidades personales pueden desarrollarse. La mejora siempre es posible.

Cuando John Hattie (2012), después de examinar más de 900 metaanálisis en los que intervinieron más de 240 millones de alumnos de todo el mundo, identificó y clasificó las 150 influencias más relevantes sobre el aprendizaje, la primera posición correspondió a las expectativas del alumno: las creencias propias sobre su rendimiento académico, muchas veces basadas en experiencias previas negativas, influyen de forma extraordinaria en su aprendizaje. Y es que han de haber sido muy negativas las experiencias pasadas en niños con edades entre 10 y 12 años cuando les hemos escuchado comentarios del tipo: “a mí siempre se me dieron mal las matemáticas”, “nunca podré aprobarlas porque no he nacido para ello” o “hay que ser muy inteligente para aprobarlas”, todos ellos ejemplos representativos de lo que Carol Dweck llamó mentalidad fija, en contraposición a la mentalidad de crecimiento que comentábamos anteriormente. Afortunadamente, la plasticidad cerebral nos permite mejorar los pensamientos que, a su vez, permiten mejorar el cerebro.

Mentalidad de crecimiento vs mentalidad fija

Las creencias previas de los alumnos (también las de los profesores) sobre su inteligencia condicionan la forma que tienen de afrontar los retos. Algunos creen que la inteligencia es fija y que debido a los determinismos genéticos no podemos hacer nada para cambiarla, mientras que otros creen que sí podemos desarrollarla y mejorarla mediante la Educación. Y esta diferente forma de entender la inteligencia repercute en el rendimiento académico del alumno.

Blackwell, Trzesniewski y Dweck (2007) analizaron durante cinco años seguidos a alumnos de séptimo grado (12-13 años) en el contexto de la asignatura de matemáticas. En el primer estudio, al principio de curso, evaluaron sus mentalidades (fija o de crecimiento) con una serie de tests y comprobaron que la de crecimiento, aquella que considera que la inteligencia es maleable, predecía una trayectoria ascendente de los alumnos en los dos cursos siguientes (ver figura 1).

Figura 1

Los análisis revelaron que existían algunas variables importantes que podían explicar las diferentes calificaciones en matemáticas obtenidas por los alumnos. Así, por ejemplo, aquellos que tenían una mentalidad de crecimiento se preocupaban más de los objetivos y del proceso de aprendizaje, eran más persistentes ante las dificultades y creían más en la importancia del esfuerzo para obtener los resultados adecuados. Por el contrario, los alumnos con una mentalidad fija creían que el esfuerzo solo era provechoso para aquellos que les faltaba capacidad, eran menos resistentes cuando aparecían dificultades y más proclives a realizar trampas para obtener los resultados esperados.

¿Se puede promover una mentalidad de crecimiento en los alumnos?

En un segundo estudio con 99 alumnos de la misma etapa educativa que tenían un bajo rendimiento académico, las investigadoras quisieron analizar cómo afectaba a su evolución académica una intervención que promovía una mentalidad de crecimiento. En ocho sesiones que duraban unos 25 minutos, el principal mensaje que se les quería transmitir a los alumnos era que el aprendizaje cambia el cerebro formando nuevas conexiones neuronales y que ellos son responsables del proceso. Se les enseñaba que la inteligencia era maleable a partir de lecturas inspiradoras en las que se presentaban analogías (el cerebro como músculo que se puede fortalecer) o ejemplos  cercanos (la mejora de la inteligencia de los bebés como consecuencia del aprendizaje) que eran complementados por actividades prácticas y debates.

Los resultados no ofrecieron dudas. Los alumnos del grupo que recibieron el cursillo sobre el funcionamiento del cerebro mejoraron sus resultados académicos, a diferencia de los integrantes  del grupo de control a los que se impartió un curso sobre memoria y cuyos resultados continuaron empeorando (ver figura 2). Conocer cómo funciona el cerebro constituye un elemento motivador imprescindible.

Figura 2

Estudios posteriores relacionados con esta investigación han revelado aspectos significativos:

Creencias del profesor

Cuando los profesores muestran una mentalidad de crecimiento son más proclives a animar  al alumno (“si trabajas duro mejorarás”) y a suministrarle estrategias concretas para su mejora (“cambiando los hábitos de trabajo mejorarás”). En cambio, los profesores con una mentalidad fija suelen ser incapaces de hacer salir de la zona de confort a sus alumnos justificando sus malos resultados (“no todo el mundo puede ser bueno en matemáticas”) (Dweck, 2008). Este es el camino directo hacia uno de los efectos más perjudiciales de la Educación: la inaceptable estigmatización  o “etiquetado” del alumno.

Elogios, los adecuados

Los estudios demuestran que cuando se elogia al alumno por su esfuerzo (“gran resultado, debes haber trabajado mucho”), atribuye el éxito al trabajo duro, disfruta de los nuevos retos y mejora su perseverancia ante la tarea y su resiliencia. Mientras que cuando se elogia al alumno por su capacidad o inteligencia (“gran resultado, debes ser muy inteligente”), suele rechazar los nuevos retos que puedan cuestionar su capacidad por lo que disminuye su perseverancia y su resistencia al fracaso. Y no solo eso sino que, en muchas ocasiones, busca otros compañeros con dificultades que le hagan acrecentar un falso ego y sentirse así mejor (Dweck, 2012).

Los escáneres cerebrales no mienten

Ya hemos visto que la facilidad con la que los alumnos se recuperan de los errores depende de sus creencias sobre sus capacidades personales. ¿Pero qué dicen los escáneres cerebrales al respecto?

Al medir la actividad eléctrica cerebral cuando se enfrentan los alumnos a los errores por  la dificultad de las nuevas tareas presentadas se encuentran claras diferencias. Aquellos que tienen mentalidad fija, como huyen del error, prácticamente no muestran actividad eléctrica ante los nuevos retos (ver figura 3), en comparación a aquellos que tienen una mentalidad de crecimiento que les hace perseverar, analizar el error y buscar formas de mejorarlo (Moser et al., 2011).

Figura 3

Juegos para mejorar la perseverancia

En el juego matemático Refraction, diseñado para enseñar las fracciones, se introdujo un sistema de puntuación que premiaba el esfuerzo y la variedad estratégica (ver figura 4).

Figura 4

Al analizar el comportamiento durante el juego de 15000 niños, se comprobó que con esta modificación  mejoraba el compromiso y la perseverancia de los participantes y se esforzaban durante periodos de tiempo más prolongados (ver figura 5) cuando se les presentaban problemas más complicados (O’Rourke et al., 2014). Otra forma efectiva de mejorar la mentalidad de crecimiento con todo lo que conlleva en lo motivacional la integración del componente lúdico en la enseñanza.

Figura 5

Implicaciones pedagógicas

Analicemos algunas sugerencias prácticas que consideramos imprescindibles para mejorar esta mentalidad de crecimiento tan importante para el éxito del alumno, no solo en lo académico sino también en lo personal:

Enseñar cómo funciona el cerebro

Explicar a los alumnos de cualquier edad que el cerebro es muy plástico y que nos permite un aprendizaje continuo, que somos capaces de generar nuevas neuronas o que las sinapsis se pueden fortalecer al aprender algo nuevo y hacernos más inteligentes es imprescindible. Y eso se podría hacer, por ejemplo, dedicando los primeros minutos de las primeras clases del curso para despertar la motivación inicial. Os sorprenderíais si vierais las caras de algunos adolescentes cuando se les muestran neuroimágenes de personas con trastornos del aprendizaje como la dislexia o la discalculia en  las que aparecen las mejoras de regiones cerebrales, previamente disfuncionales, como consecuencia del entrenamiento. La plasticidad cerebral lo permite.

Asumir el error con naturalidad

No podemos pedir lo que los profesores no podemos ofrecer. El error forma parte del proceso de aprendizaje. Es nuestra obligación crear un clima emocional seguro en el aula en el que todos nos equivocamos, rectificamos, analizamos y aprendemos. No coartemos la creatividad de los alumnos.

Elogiar por el esfuerzo

Elogiemos por el esfuerzo y no por la capacidad. Es indudable que para llegar a ser Einstein o Mozart han de existir unos condicionamientos genéticos, pero sin un enorme esfuerzo no hubieran podido ser quienes fueron. El verdadero éxito radica en la mejora personal, no en la constante comparativa con los demás. Cada persona es única porque su cerebro es único.

Sin etiquetas

Si nuestro cerebro nos permite desarrollar una mentalidad de crecimiento y una mejora continua, es antieducativo valorar las capacidades de los alumnos con un criterio de inalterabilidad. Y, como consecuencia de ello, los docentes hemos de tener siempre expectativas positivas sobre nuestros alumnos. En caso contrario, los propios mecanismos cerebrales inconscientes capaces de captar cualquier pequeño mensaje no verbal condicionarán nuestras relaciones con los alumnos en el aula.

Lo importante es el proceso

Si no somos capaces de desligarnos de la dictadura ejercida por los resultados académicos, los alumnos no disfrutan del proceso y no se centran en lo verdaderamente importante: el aprendizaje. Pero para ello, ha de ser un aprendizaje significativo, útil, en definitiva cercano a la realidad y con aplicaciones prácticas directas en la vida cotidiana. Valoremos el esfuerzo y no olvidemos también la importancia del feedback durante el proceso de aprendizaje, tanto para el profesor como para el alumno.

No eliminar los retos

Los retos constituyen uno de los ingredientes esenciales para el aprendizaje, aunque han de ser adecuados para potenciar la motivación. Conforme el alumno mejore su mentalidad de crecimiento dispondrá de más estrategias para afrontar tareas de mayor dificultad.

Conclusiones finales

Las modernas investigaciones en neurociencia están demostrando que la inteligencia se puede mejorar. Incluso existe algún estudio que demuestra cómo, en el caso de los adolescentes, una mejora en pruebas verbales y no verbales para medir el cociente intelectual va acompañada de una mayor densidad neuronal en regiones cerebrales que intervienen en estos procesamientos (Ramsden et al., 2011). Por lo tanto, la mentalidad de crecimiento parte de una premisa real. Y lo más importante es que la creencia de que es posible desarrollar nuestras capacidades personales nos permite afrontar mejor los desafíos que nos plantea la vida cotidiana.

Desde la perspectiva educativa, esto permite a los alumnos mejorar sus resultados académicos y su aprendizaje. Y en este proceso resulta fundamental, por un lado, conocer cómo funciona el cerebro humano y, por otro, es esencial crear un clima emocional seguro en el aula donde las expectativas de los alumnos y de los profesores sean siempre positivas. Sin olvidar la importancia de generalizar la colaboración a todos los miembros de la comunidad: directivos, profesores, familias y alumnos.

No desaprovechemos las enormes posibilidades de mejora que nos permite nuestro cerebro. El esfuerzo vale la pena.

Jesús C. Guillén

 .

 Referencias:

  1. Blackwell, L. S. et al. (2007): “Implicit theories of intelligence predict achievement across an adolescent transition: a longitudinal study and an intervention”. Child Development 78 (1), 246-263.
  2. Dweck, C. (2008): “Mindsets and math/science achievement”. Carnegie-IAS Commission on Mathematics and Science Education.
  3. Dweck, C. (2012). Mindset: how you can fulfil your potential. Robinson.
  4. Hattie, J. (2012). Visible learning for teachers. Maximizing impact on learning. Routledge.
  5. Moser, J. S. et al. (2011): “Mind your errors: evidence for a neural mechanism linking growth mind-set to adaptive posterror adjustments”. Psychological Science 22 (12), 1484-1489.
  6. O’Rourke, E. et al. (2014): “A growth mindset incentive structure boosts persistence in an educational game”. Proceedings of the ACM Conference on Human Factors in Computing Systems (CHI 2014). Toronto, Canada.
  7. Ramsden, S. et al. (2011): “Verbal and non-verbal intelligence changes in the teenage brain”. Nature 479, 113-116.
Anuncios
  1. montse
    13 febrero, 2015 en 12:08

    Excelente artículo Jesús. Un abrazo

    • Jesús C. Guillén
      13 febrero, 2015 en 17:45

      Muchas gracias Montse. Seguimos compartiendo información para mejorar la Educación. Un abrazo.

  2. Lourdes
    19 febrero, 2015 en 20:40

    Te he escuchado esta tarde en el programa para todos la 2,.me ha encantado lo que habéis dicho en el poco tiempo que habéis tenido, pero gracias he podido conocer tu blog .Seguid por ese camino ,se necesita en educación personas como vosotros.Soy madre de una hija de 22 años y un hijo de 18 años y he compartido con ambos, tu manera de entender la educación. Gracias.Lourdes

  3. Jesús C. Guillén
    20 febrero, 2015 en 15:23

    Muchas gracias Lourdes. Entre todos los miembros de la comunidad conseguiremos mejorar la Educación que, por supuesto, va más allá de los resultados académicos. Y la mejora educativa conllevará una mejora social. Siempre optimistas.

  4. carolina
    20 septiembre, 2016 en 14:42

    muy buen articulo me encanto!!

    • Jesús C. Guillén
      20 septiembre, 2016 en 22:25

      Muchas gracias Carolina. Esperamos que los próximos artículos también te gusten. Con una mentalidad de crecimiento todo es más fácil.

  5. Raul Casallas
    5 marzo, 2018 en 2:27

    Muchas gracias…Espectacular este articulo, nos abre la mente para afrontar nuevos retos pues nos deja un mensaje claro y es que el aprendizaje se puede producir a cualquier edad y que ejercitando nuestro cerebro con disciplina, somo capaces de generar nuevas neuronas que permiten mejorar nuestra inteligencia y nuestras capacidades personales, pues nuestro cerebro al igual que nuestros músculos es extraordinariamente plástico, capaz de adaptarse a nuevas actividades y podemos cambiar su estructura a lo largo de nuestras vidas.

    • Jesús C. Guillén
      5 marzo, 2018 en 18:47

      Y tanto que sí Raúl. Una auténtica puerta abierta a la esperanza que sugiere la mejora de todo nuestro alumnado. Cada uno a su ritmo de aprendizaje y según sus necesidades específicas. Y es que una verdadera ‘escuela con cerebro’ es una escuela inclusiva.

      • 7 marzo, 2018 en 10:03

        Buenos días, Jesús. Ayer estuve en tu charla de Vigo y me encantó. Me gustó el contenido y la forma; me gusto, sobre todo, ver la sala llena. Mientras haya interés hay esperanza 😉
        Estoy trabajando con equipos sanitarios en la mejora de su relación con pacientes (y entre ellos) y habló a menudo de la importancia del entorno emocional para una respuesta más o menos receptiva. Me gustó como lo ilustraste con el vídeo del experimento de la salsa picante y quería pedirte, si es posible, la referencia del experimento. Por supuesto, te mencionaré como fuente.

  6. Jesús C. Guillén
    13 marzo, 2018 en 20:53

    Muchas gracias por las palabras Belén. En cuanto a lo que comentas, diría que es una recreación de un experimento clásico, pero tendría que confirmártelo. Si lo encuentro te lo envío, por supuesto. Un abrazo.

  7. MARCO TULIO RODRIGUEZ SANDOVAL
    14 marzo, 2018 en 22:57

    Muy bueno el contenido del texto, en especial el que destaca la importancia de las expectativas de los estudiantes en el aprendizaje.

    • Jesús C. Guillén
      22 marzo, 2018 en 9:22

      Y tanto que sí Marco. Qué importante, tal como explica Carol Dweck en su charla TED, es tener expectativas positivas en el aprendizaje vinculadas a la idea de cambio. Aunque es cierto -y eso lo han comprobado también los investigadores- que esa actitud tiene que ser real, es decir, asumir una verdadera mentalidad de crecimiento tiene que ir acompañada de la utilización del lenguaje apropiado. Y eso, en muchas ocasiones, es difícil debido a esquemas mentales que tenemos muy arraigados.

  8. Matia Claudia Jaramillo
    20 marzo, 2018 en 20:24

    Súper este articulo, nos anima a lso que creíamos en aotra cosa, que si somos malos para algo es únicamente sicológico t que todos podemos mejorar y moldear.

    • Jesús C. Guillén
      22 marzo, 2018 en 9:47

      Ciertamente, María, la idea de que podemos mejorar es muy potente. Y qué bueno también asumir con naturalidad que el error forma parte del aprendizaje y no estigmatizarlo. Poco a poco…

  9. Maria Alejandra Bermudez
    22 marzo, 2018 en 3:44

    Muy buen artículo! Nos invita a reflexionar sobre todas esas taras mentales que tenemos y nos hacen pensar que no somos capaz de algo. No estamos predestinados ni condenados a nada, con esfuerzo y constancia podemos aprender lo que nos propongamos.

    • Jesús C. Guillén
      2 abril, 2018 en 20:51

      Gracias María Alejandra. Ciertamente, la genética condiciona pero no determina. Y más ahora que disponemos de los conocimientos recientes sobre la epigenética.

  10. Rosa Elvis Valero Rodríguez
    26 marzo, 2018 en 4:50

    Es importante conocer cada día más, no darse por vencido, la rutina nos absorbe y no nos deja ver más allá, esclavizado nuestro tiempo y cuerpo, sin dejarnos buscar mejoramiento de nuestro ser, más aún cuando nos hacemos cada vez mayores!.
    Es gratificante saber que siempre estamos en modo de aprender! Me alegro mucho saber que el cerebro es un músculo que podemos ejercitar!

    • Jesús C. Guillén
      2 abril, 2018 en 20:53

      Totalmente de acuerdo Rosa. Entendemos que la mentalidad de crecimiento constituye un pilar fundamental en la educación emocional y que ésta constituye un aprendizaje durante toda la vida. Cambios continuos, aprendizajes diversos.

  11. Diana Mendez
    27 marzo, 2018 en 2:11

    La mentalidad en crecimiento por mucho tiempo fue un término desconocido, se creía que tú cerebro solo llegaba a cierto nivel y luego ya no era posible aumentar su capacidad; sin embargo al entender que el cerebro es un plástico que permite crecer si generemos patrones de aprendizaje ñ, ejercitarlo y ampliar nuestra capacidad de conocimiento. Es de suma importancia que los estudiantes conozcamos esta información para que se cree un ambiente emocional de confianza en cuanto lo que queramos aprender lo podremos entender.

    • Jesús C. Guillén
      2 abril, 2018 en 20:55

      Y tanto que sí Diana. Todos podemos mejorar. Cada uno a su ritmo y según sus necesidades específicas. Nuestro cerebro plástico garantiza un aprendizaje continuo y durante toda la vida. Pasito a pasito…

  12. Paquita
    10 abril, 2018 en 1:17

    Gracias por el artículo. Me gustaría saber si hay algún instrumento con el que podamos medir la mentalidad, fija o de crecimiento, de nuestros estudiantes en el aula.

  13. Mauricio
    12 abril, 2018 en 2:35

    Estoy de acuerdo con lo expuesto en el articulo, debemos moldear y ejercitar nuestro cerebro e indicarle lo que queremos y buscamos, pero para poder hacerlo necesitamos habitar en un espacio que nos lo permita, gozando de buena saludo, acompañado de un entorno familiar tranquilo y que siempre tengamos algo que alimente nuestras almas y ganas de crecer y seguir adelante, de lo contrario creo que nuestra mente y cuerpo se conforma con lo que tiene y de la manera en la que vivimos.

    • Jesús C. Guillén
      18 abril, 2018 en 14:42

      Y tanto que sí Mauricio. Hay muchas variables que intervienen en el aprendizaje y educación eficientes. Pero qué importante también es intentar optimizar los recursos disponibles.

  14. JORGE RUIZ
    17 abril, 2018 en 4:21

    Creo que si hay forma de cambiar la inteligencia con los estimulos que le podemos realizar al cerebro y tambien creo que el sistema educativo en nuestro pais se esta quedando atras debido a que solo nos importa una nota y nunca miramos el proceso y loo que realmente quieren nuestros hijos

    • Jesús C. Guillén
      18 abril, 2018 en 14:46

      Ese es uno de los grandes retos que nos planteamos Jorge. Pensar más allá del resultadismo (sabemos que resultados académico y aprendizaje no son sinónimos) y planificar dotando de sentido y significado lo que se hace. Entendemos que el proceso se facilita si se vincula el aprendizaje a la vida real pasando de lo concreto a lo abstracto, y no al revés.

  15. Alba
    21 abril, 2018 en 10:48

    Muy interesante y necesario, saber que el cerebro es un musculo que puede ejercitarse en cualquier momento y que nunca es tarde para tomar la decisión de aprender, como padres es de gran utilidad para impregnar en nuestros hijos las ganas de ejercitar su cerebro y ver que todo es posible y que no existen estigmas.

    • Jesús C. Guillén
      2 mayo, 2018 en 15:38

      Y tanto que sí Alba. La analogía que comentas sobre el cerebro y el músculo es muy potente. Y qué importante también lo que dices sobre la participación de las familias en la creación de una adecuada mentalidad de crecimiento en los hijos a través de un lenguaje, actitudes,… positivas.

  16. 7 mayo, 2018 en 8:25

    Excelente artículo, conversar con nuestros hijos al respecto le ayudaremos mucho en su proceso de aprendizaje.

    • Jesús C. Guillén
      9 mayo, 2018 en 18:37

      Totalmente de acuerdo Guillermo. Qué importante es una buena comunicación, a todos los niveles, entre padres e hijos.

  17. Sabrina
    25 mayo, 2018 en 1:48

    Estoy de acuerdo con lo que presenta el articulo, lo que si es sorprendente es validar que el cerebro puede llegar a generar la capacidad que cada uno de nosotros quiera lograr, borra los mitos de capacidades especiales y fortalece la credibilidad de las personas en que necesitan un poco mas de esfuerzo simplemente.

    • Jesús C. Guillén
      28 mayo, 2018 en 22:15

      Cierto Sabrina. Asumiendo siempre que el ritmo de aprendizaje de cada uno es diferente y que, tal como dice la propia Carol Dweck, en algunas ocasiones ‘no todavía’, en lugar de ‘no’. Y es que, en la gran mayoría de las ocasiones, el momento adecuado para una persona no tiene por qué serlo para otra.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: