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Impacto de la televisión en el rendimiento escolar

La televisión es un medio de comunicación audiovisual de seguimiento masivo que ejerce una gran influencia en nuestra vida cotidiana. Como elemento de entretenimiento, requiere poco esfuerzo para entender sus mensajes, actúa como sustitutivo de muchas actividades que requieren mayor reflexión y provoca modelos de referencia en el comportamiento de los niños (y no sólo de los niños) a través de la imitación.

En los últimos años, detectamos un exceso en la cantidad de horas que pasan los niños observando todo tipo de programas televisivos. Como explica Jerry Mander1 en el video presentado, el movimiento incesante de imágenes y la rapidez con la que absorbemos la información hacen que seamos receptores pasivos de la misma, si no seríamos incapaces de procesar la información, justo lo contrario que ocurre al leer o mantener una conversación. Este proceso de recepción de la información tan variable genera un estrés emocional que puede desencadenar procesos de hiperactividad.

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A continuación, analizamos algunos estudios recientes sobre la influencia de la exposición excesiva al medio televisivo en el rendimiento escolar.

Estudios reveladores

El cerebro visual aprende mejor cuando se asocia el contenido visual con el motor (T. Ortiz, 2009)2. Actualmente, los bebés pasan sentados ante el televisor muchas horas que impiden el desarrollo adecuado del cerebro motor. Sabemos que la estimulación motora precoz repercute de forma directa sobre la lectura o escritura, por ejemplo. Además, la exposición temprana de la televisión (niños con edades entre uno y tres años) está asociada con dificultades socioemocionales y problemas de atención.

En un estudio realizado con 1278 niños de un año y 1345 de tres años de edad (Christiakis, 20043) se observó que el 10 % de los niños presentaban problemas de atención a los siete años. Los autores sugieren que para reducir el riesgo de desarrollar trastornos como el TDAH, se ha de controlar la exposición de los niños a la televisión en esos períodos críticos que son tan importantes para el desarrollo cerebral.

Histograma en el que se muestra la proporción de la muestra analizada en función de las horas diarias que veían la televisión los niños de 1,5 años. En el eje vertical aparece la proporción de niños, expresada en tanto por uno (el 0,4, por ejemplo, equivale al 40 % de los niños analizados), mientras que en el eje horizontal aparecen las horas que ven la TV los niños  de un año y medio (más del 40 % veían la televisión una hora al día, casi el 20 % dos horas, etc)  (Christakis, 2004).
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Sabemos que gran parte de la visión se desarrolla en los primeros años de vida, lo que sugiere la importancia de que los niños reciban gran cantidad de información a través de una gran variedad de estímulos sensoriales. Lo que ocurre es que el desarrollo cerebral necesita profundidad (desarrollo espacial) y la información que aporta la televisión es bidimensional4. Además, como ya hemos comentado anteriormente, esta información es tan variable que representa situaciones alejadas del entorno habitual del niño y que no permiten, por la rapidez con la que se presenta, la reflexión adecuada. La velocidad a la que sucede todo en la televisión, y el consecuente estrés provocado, no permiten optimizar el desarrollo sensoriomotriz y el aprendizaje del niño.

Creemos que la televisión no puede sustituir la función de los padres, que deben dedicar el tiempo necesario para hablar con los bebés (inicialmente con frases cortas y, posteriormente, con frases más elaboradas y con mayor riqueza lingüística) mostrando los objetos tridimensionales que envuelven su entorno.5

En otro estudio longitudinal reciente (L.Pagani, 2010)6, en el que participaron 1314 niños y que duró varios años, se les pidió a los padres que informaran sobre la cantidad de horas que veían la televisión niños entre 29 y 53 meses de edad. Junto a los padres, los profesores informaron sobre las evaluaciones académicas, hábitos sociales y nutricionales, midiéndose incluso el índice de grasa corporal de los niños a los 10 años de edad. Se observó que cada hora adicional de exposición a la televisión, por encima de las dos horas máximas recomendadas por la Academia Americana de Pediatría para niños mayores de 2 años, provocaba años más tarde, una menor implicación y mejoría en la asignatura de matemáticas, estilos de vida más sedentarios, peores hábitos nutricionales y, como consecuencia de lo anterior, mayores índices de grasa corporal. Los autores concluyen que el tiempo invertido para ver la televisión impedía a los niños que se pudieran dedicar a otras actividades más enriquecedoras que permitieran fomentar el desarrollo cognitivo, conductual y motor.

 La violencia

La velocidad a la que se presentan las imágenes en la televisión, y en concreto la violencia, hace que el cerebro del niño no pueda reaccionar emocionalmente porque ha de ocuparse de las nuevas imágenes que no han de guardar una relación directa con las anteriores. Como sabemos que los niños son muy influenciables, especialmente a ciertas edades, y que la violencia desempeña un papel importante en la adquisición de conductas agresivas por parte de los niños, la interpretación adecuada de lo que observan requiere la ayuda y dedicación imprescindible del adulto7. La moderna neurociencia ha demostrado que aunque la imitación es una poderosa forma de aprendizaje inherente al cerebro, lo que nos impide imitar todo lo que vemos son los procesos inhibitorios de los lóbulos frontales. Pero también sabemos que los lóbulos frontales no alcanzan el pleno desarrollo hasta las primeras etapas de la edad adulta. Ahí radica la importancia del docente como guía en el aprendizaje del alumno, al aplicar el ejemplo y la imitación como potentes recursos educativos.

Conclusiones finales

Evidentemente no vamos a culpabilizar a la televisión de todos los males que aquejan a nuestra sociedad. El entretenimiento no ha de estar reñido con el conocimiento. Lo que los estudios sugieren es que el desarrollo cerebral, especialmente en los primeros años de vida, requiere entornos activos y enriquecedores que puedan fomentar hábitos cognitivos y conductuales adecuados. En un anterior artículo comentábamos que, aunque los seres humanos somos curiosos por naturaleza, nos cuesta reflexionar8. El consumo excesivo de televisión favorece actitudes pasivas y comportamientos sedentarios que perjudican la reflexión, la creatividad y las relaciones cooperativas, tan imprescindibles en los tiempos actuales. Para combatir los nuevos estilos de vida sedentarios es tremendamente útil la realización de ejercicio físico que, además de ser beneficioso para la salud y la vitalidad de las personas, se sabe que favorece el aprendizaje con una mayor eficiencia. La actividad facilita la motivación y, por extensión, la felicidad del ser humano.

Jesús C. Guillén

1Para conocer el perfil de Jerry Mander ver:

Jerry-Mander-Comunicador

2Ortiz, Tomás, Neurociencia y educación, Alianza Edtorial, 2009.

3Christakis DA, Zimmerman FJ, DiGiuseppe ,DL McCarty CA, “Early television exposure and subsequent attentional problems in children”, Pediatrics 113, 2004.

4 Según V. Ramachandan, en Jensen, Eric, Cerebro y aprendizaje: competencias e implicaciones educativas, Narcea, 2010.

5 En un estudio longitudinal posterior que  duró varios años (Johnson, J. et al, “Extensive televisión and the development of attention and learning difficulties during adolescence, Archives of pediatrics and adolescent medicine 161, 2007) con niños de 678 familias, se confirmó el impacto de la televisión en el rendimiento académico y  las dificultades en la atención y el aprendizaje en el caso de los adolescentes. Los que diariamente veían una hora o más la televisión a los 14 años de edad mostraron, ocho años más tarde, mayor dificultad para realizar el trabajo escolar y manifestaron actitudes más negativas hacia la escuela. Además, los que pasaban más de tres horas diarias delante del televisor tenían mayor riesgo de padecer problemas asociados a la atención y el fracaso escolar.

6 Pagani LS, Fitzpatrick MA, Barnett TA, Dubow E, “Prospective associations between early childhood television exposure and academic, psychosocial, and physical well-being by middle childhood”, Archives of pediatrics and adolescent medicine 164, 2010.

7 Para más información, leer “Las teorías sobre los efectos sociales de la violencia en televisión. Estado de la cuestión”, de M. Rodrigo, J. Busquet et al:

http://www.revistas.univerciencia.org/index.php/versoereverso/article/view/5753/5211

“Luchando contra la propia naturaleza” ver

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  1. Eduardo
    11 junio, 2012 en 12:09

    Muy interesante y completo el artículo Jesús,

    Un saludo

    Eduardo

    Pd: creo que tanto el dejarlo delante de la tele como el no ofrecerle el tiempo denso necesario son dos importantes pilares y muy relacionados -la tele sustuye al/la papá/mamá como elemento de relación, interacción y aprendizaje natural (como ya nos señalaba Vygotsky desde su ley del doble desarrollo)…

    http://www.abc.es/salud/noticias/amor-madre-11163.html

    Si la tele pasa a ocupar ese lugar, es normal y -tristemente- coherente comprobar todas las alteraciones del desarrollo que ésto genera y toda la patologización que la negliggencia paternal acaba provocando

  2. 11 junio, 2012 en 21:38

    Gracias por la gran aportación Eduardo. Los niños requieren, en la fase inicial de la infancia, cariño, disciplina y comunicación. Respecto a la disciplina marcada por los padres, hay varios estudios que demuestran que los niños que perciben la falta de límites impuesta por los padres lo interpretan como una falta de cariño hacia ellos.Y es que los humanos, a diferencia de otros animales, no contamos con las instrucciones genéticas precisas para sobrevivir. El aprendizaje inicial del bebé por imitación resulta esencial.

  3. Laura
    19 noviembre, 2014 en 18:29

    Muy bueno todo lo que aporta este informe ya que son datos muy interesantes para conocer lo que sucede en la actualidad, por eso todo lo que se pueda leer siempre sirve para aclarar aún más las cosas, yo les comparto algo que también me sirvió http://jorgeguldenzoph.com/fenomenos-sociales/menos-tv-y-videos-reduce-la-agresividad-en-los-ninos/ y espero que les sea de utilidad también, como otros artículos sobre distintas temáticas en jorgeguldenzoph.com que influyen sobre lo que sucede en estos días.

  4. escuelaconcerebro
    19 noviembre, 2014 en 20:56

    Gracias Laura por los comentarios y por compartir información relevante sobre el tema analizado.

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