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XI Curso Andino de Trastornos del Aprendizaje
El Curso Andino de Trastornos del Aprendizaje viene realizándose en Bogotá, Colombia, desde el 1992, cada dos años, en sesiones presenciales. El nivel académico alcanzado ha sido correspondido con numerosos avales de prestigiosas instituciones, entre los cuales cabe destacar aquí el recibido por la Sociedad Latinoamericana de Neuropsicología. La novedad que presenta su XI edición es el formato 100% virtual, disponible en internet desde el 12 de enero de 2013. Este cambio comporta una considerable reducción en su costo y la disposición inmediata de todo el material, que se podrá consultar durante todo el curso (hasta el 12 de enero de 2014) en la web del Instituto Colombiano de Neurociencias.
El programa del curso se organiza en torno a VIII módulos, cada uno de los cuales incluye entre cuatro y ocho ponencias de una hora de duración aproximadamente cada una. Cada módulo concluirá con una mesa redonda, en la que los abonados podrán plantear preguntas u observaciones a los conferenciantes, quienes las responderán en tiempo real. La mesa redonda del módulo I está programada para el lunes 4 de febrero de 2013, de 16:00 a 18:00, hora de Bogotá. La realización de las mesas redondas de los restantes módulos será el primer lunes de mes, a razón de una por módulo. El idioma oficial del curso será el español, ofreciéndose traducción simultánea de las ponencias en otros idiomas.
Los ocho módulos son los siguientes:
- Dificultades en el aprendizaje bilingüe
- Dificultades psicoafectivas en el aprendizaje
- Inclusión al aula regular
- La neuropsicología en apoyo de la pedagogía
- Conciencia fonológica y aprendizaje lector
- La motivación
- El retardo mental (déficit cognitivo)
- Las preguntas sobre lo fundamental [reflexiones sobre el provenir de los centros de enseñanza y la educación del futuro]
La calidad de las imágenes del curso puede examinarse en una demostración en el siguiente enlace: demo-xica
No considero que sea casual que la demostración ofrecida consista en una parte de una ponencia sobre el TDAH a cargo del neurólogo pediatra Jorge Eslava Cobos, Director de los Cursos Andinos de Trastornos del Aprendizaje desde su inicio en el 1992 y Director del Instituto Colombiano de Neurociencias desde 1999. Porque este trastorno del aprendizaje representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría pediátrica, afecta entre el 5% y el 10% de la población infantil y juvenil y entre el 60% y el 75% de los afectados conserva los síntomas en su edad adulta (Fuente: Wikipedia)
Además existe la sospecha que las compañías farmaceúticas que poseen las patentes de las sustancias que se emplean para el tratamiento del TDAH han fomentado el sobrediagnóstico y el sobretratamiento por los enormes beneficios que les reporta la medicalización de este trastorno, en la medida que se consideran únicamente las desventajas del TDAH en relación a un entorno de productividad y competitividad como el que se piensa para la escuela, dejando de lado las ventajas comparativas y oportunidades que presenta por lo que respecta a su valor adaptativo, así como a las estrategias divergentes y la inteligencia predominante en los afectados.
En este sentido, llama la atención la valentía con la que se denuncia la práxis médica del “café para todos” en el tratamiento del TDAH. En opinión de este experto, existen suficientes pruebas para refutar la deficición del TDAH como “enfermedad endógena definida por criterios categóricos”. Nos recuerda que Luria ya señaló que la organización estructural y funcional del cerebro puede ser entendida desde tres bloques funcionales, cada uno de los cuales con una función específica: 1) el primero, localizado en las zonas subcorticales e inferiores del cerebro, encargado de la modulación de la activación del cerebro; 2) el segundo, en los lóbulos occipital, parietal y temporal, encargado del procesamiento de la sensibilidad y la percepción, y 3) el tercero, en los lóbulos frontales, encargados del control de los procesos cognitivos y emocionales. Conviene subrayar aquí que el funcionamiento de estos tres bloques depende de la onda de maduración cerebral que se produce en cada persona. Así, nos advierte de la existencia de un periodo crítico desde el nacimiento hasta los diez años aproximadamente, en el que el desarrollo del cerebro en el niño y su falta de maduración impide una efectiva autoregulación de procesos como la atención y la impulsividad.
De ahí la importancia de ponderar el tratamiento más adecuado y la conveniencia de buscar enfoques multidisciplinares entre la neurología, la psicología, la pedagogia y la crianza familiar. Ciertamente, muchos de los diagnósticos que se hacen de los supuestos casos del TDAH tienen, valga la redundancia, un déficit de atención por parte de los profesionales de la salud y la educación, al considerar únicamente un aspecto del problema y partir de una concepción estandarizada del desarrollo infantil. Ningún niño es perfecto y cada niño tiene un ritmo de maduración cerebral propio. No aceptar este hecho conduce inevitablemente a tratar como conducta patológica lo que seguramente en muchos casos no es más que una desviación con respecto a las expectativas que proyectamos los adultos en los niños, ya sean los padres ya sean los docentes. Al respecto, es ilustrador este otro segmento de otra ponencia del Dr. Jorge Eslava Cobos sobre las gnosias, la memoria, la atención y la sensopercepción en el proceso de aprendizaje de los niños:
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Afiche: http://xica.neurociencias.org.co/images/banner_xica_front100.jpg
Programa: programa XICA
Inscripción: costo y fechas limite
La atención: un recurso limitado
La atención representa uno de los factores cruciales en la crisis educativa actual. Su orientación guiada a través de los actos voluntarios nos conduce a la concentración. Y ello requiere preparación (ver el siguiente video en el que se demuestra lo que se conoce como ceguera por desatención).
Analicemos qué revela la moderna neurociencia cognitiva sobre su localización en el cerebro, la existencia de ciclos clave, la influencia de componentes químicos y biológicos o los factores que centran nuestra atención.
Localización en el cerebro
La atención constituye una focalización de nuestra consciencia que permite filtrar la información de forma adecuada. Como la atención está integrada por componentes perceptivos, motrices y motivacionales su neuroanatomía se distribuye en diferentes regiones cerebrales, subcorticales y corticales (ver figura 1)
Figura 1. Diferentes áreas del cerebro implicadas en captar y centrar la atención: lóbulos frontales, cuerpo calloso, tálamo, núcleo pulvinar, córtex parietal posterior, sistema activador reticular y colículo superior.1
Asumiendo los diferentes tipos en los que se puede clasificar la atención, la atención selectiva es el proceso en el que se responde a un estímulo o tarea y se ignoran otras. Ante el asedio de estímulos sensoriales a los que somos sometidos, la atención filtra la información recibida, precediendo y desempeñando un papel fundamental en la percepción, la acción y la memoria. El hecho de que algunas regiones cerebrales que intervienen en el comportamiento voluntario también intervengan en procesos de atención, confirma su función decisiva en la unidad de la experiencia consciente.2 Nuestro organismo requiere un mecanismo neuronal que lo regule y lo focalice dado que la capacidad de nuestro cerebro para procesar información sensorial es más limitada que la capacidad de sus receptores para captar el entorno, es decir, la información entrante supera la capacidad de procesamiento de nuestro sistema nervioso. Ese mecanismo imprescindible es la atención.
Los ciclos de la atención
Existen ciclos clave de nuestro cerebro (ver figura 2) que oscilan entre 90 y 110 minutos y nos permiten mantener la atención. Diversos estudios demuestran que la atención sostenida sólo puede mantenerse durante cortos períodos de tiempo que no superan los 20 minutos. Aparece el factor temporal como una variable decisiva en el aprendizaje y es que, además, a nivel neuronal, se requiere tiempo para fortalecer las sinapsis y no tener que responder a otros estímulos generados. Como el aprendizaje de nuevos conceptos o destrezas requiere un tiempo de procesamiento y asimilación, los docentes deberíamos organizar nuestros contenidos en bloques que no superaran los 20 minutos. Después de cada bloque, para facilitar el aprendizaje y optimizar los ciclos de atención, deberíamos invertir unos minutos en reflexionar sobre lo explicado o en descansar.
Figura 2. Actividad eléctrica durante los estados de ondas cerebrales (cps: ciclos por segundo). Beta: actividad alta, Alfa: alerta relajada, Theta: susceptibilidad profunda, Delta: no consciente. Las ondas cerebrales facilitan la sincronización neuronal y así se puede enfocar la mente.1
Factores químicos y genéticos
Los neurotransmisores, las hormonas y los genes tienen una influencia importante en la atención. Cuando estamos distraídos, los niveles de norepinefrina (noradrenalina), una sustancia química importante para el control de la atención y la impulsividad que puede actuar como hormona cuando es segregada en respuesta al estrés, suelen ser bajos. Los niveles de acetilcolina, un neurotransmisor asociado a la somnolencia que es importante en la estimulación del tejido muscular, suelen ser más altos durante la noche. Asimismo, en estados de alerta, los niveles de la hormona adrenalina son mayores y, en situaciones de estrés, los niveles de la hormona cortisol aumentan considerablemente.
Existe un vínculo genético entre las conductas impulsivas que buscan lo novedoso con la dopamina, un neurotransmisor fundamental en el control de la atención y en la potenciación a largo plazo. Muchos niños presentan síntomas parecidos al TDAH (Trastorno con Déficit de Atención por Hiperactividad) como consecuencia de la falta de madurez de la corteza prefrontal. El desarrollo más lento del lóbulo frontal puede conllevar una mayor dificultad para mantener la atención e inhibir conductas inapropiadas. En niños con TDAH (la facilidad con la que se diagnostican los casos de déficit de atención es preocupante) se ha observado un tamaño más reducido de la región del sistema límbico conocida como núcleo accumbens que está asociada a los circuitos de recompensa3. La dopamina interviene en estos circuitos y muestra la influencia de los estados de ánimo en la atención.
Factores que optimizan la atención
Mediante el aprendizaje emocional podemos ayudar a nuestros alumnos a mejorar el autocontrol y permitirles adquirir la autodisciplina necesaria para mejorar la atención. El mayor conocimiento sobre uno mismo facilita mejores respuestas ante situaciones estresantes y un mayor control sobre los actos impulsivos. Lamentablemente, la exigencia para alcanzar los éxitos académicos puede generar gran estrés. Como comentábamos en un artículo anterior (gimnasia-mental), en un estado relajado la atención y la memoria se encuentran en una situación favorable para facilitar el aprendizaje. Ahora bien, los docentes no hemos de pretender que nuestros alumnos presten atención basándose, únicamente, en su fuerza de voluntad. Asumiendo que la perseverancia y el sentido del deber (poco asumido en una cultura del éxito sin esfuerzo) desempeñan un papel importante en la realización de tareas, hemos de intentar generar procesos de atención espontánea a través de la motivación. Y aunque la atención continua sólo se puede mantener durante un período de tiempo limitado, aspiramos a optimizar los intervalos en los que se mantiene.
Las nuevas técnicas de visualización del cerebro, analizando la activación de sus diferentes regiones, demuestran que capta nuestra atención lo novedoso, lo relevante, el contexto emocional en el que nos encontramos, los estímulos visuales, las recompensas o todo aquello que nos resulta sorprendente. Lo novedoso atrae nuestra atención porque hay zonas de la neocorteza cerebral que se bloquean (disonancia cognitiva) cuando aparece información discordante y, aunque nos reafirmemos continuamente en nuestras ideas, somos seres curiosos.
Podemos considerar algo relevante al observar a otras personas involucradas en tareas que estamos realizando, una confirmación más de que somos seres sociales. Cuando algo nos resulta sorprendente, se capta la atención como consecuencia de la activación de la vía mesolímbica4, la vía de la recompensa y el placer. Su activación aumenta si la recompensa es inesperada. O cuando nos mantenemos en un estado de alerta (por ejemplo, al recibir estímulos visuales como imágenes en movimiento o estímulos sonoros que provoquen contraste), a través del sistema activador reticular ascendente (SARA,ver figura 3), la alerta permite recuperar la atención. Estos son algunos factores que tienen una gran influencia en los procesos de atención. La lista se puede complementar considerando desde los componentes nutricionales, pasando por factores asociados al ejercicio físico,…
Figura 3. El SARA es una especie de red neuronal que ejerce una influencia excitadora en todo el cerebro.
Conclusiones finales
Los docentes sabemos que hemos de actuar manipulando los procesos de atención y consciencia de nuestros alumnos como hacen los artistas de la magia con sus espectadores. La experiencia en el aula para nuestros alumnos ha de resultar emocionante y, para ello, nada mejor que relacionar los contenidos académicos con experiencias cercanas de la vida cotidiana. En la vida real, tantas veces alejada de la vida académica, el progreso se alcanza como consecuencia de la resolución de problemas de una forma cooperativa. Y ello requiere deseos, motivaciones, recompensas, en definitiva, activación y eficiencia cerebral, aunque cambiar patrones de conducta no es un proceso fácil. La educación que permite optimizar la atención alcanza la excelencia.
Jesús C. Guillén
1 Jensen, Eric, Teaching with the brain in mind, Association for Supervision and Curriculum Development, 1998.
2 Kandel, Eric, En busca de la memoria, Katz, 2007
3http://www.bbc.co.uk/mundo/ciencia_tecnologia/2009/09/090909_tdah_cerebro_men.shtml
4 http://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADa_mesol%C3%ADmbica
Para saber más:
Jensen, Eric, Cerebro y aprendizaje: competencias e implicaciones educativas, Narcea, 2004.
Marina, José Antonio, El cerebro infantil: la gran oportunidad, Ariel, 2011
Programa de televisión Tres14, Prestar atención, emitido el 5-4-2010:
http://www.rtve.es/television/20100330/atencion-tres14/325861.shtml
M. Posner, S. Petersen,”The attention system of the human brain”, Annual Reviews of Neuroscience,1990.
Por un cambio de paradigmas en la educación (Vídeo de Ken Robinson)
Para la versión original subtitulada en castellano ver este otro enlace: youtube=http://www.youtube.com/watch?v=brJNOKZGaLE&feature=related
Se pueden ver en internet una serie de vídeos on-line de Ken Robinson que tienen millones de desacargas. En los inicios de nuestro blog ya dimos noticia de uno de estos vídeos (La educación en la creatividad: la asignatura pendiente de la escuela). Y el motivo, además de la simpatía del autor, es que hablan de la revolución que precisa la educación para garantizar el desarrollo de todas las personas. Robinson postula un cambio de paradigma en los sistemas eductivos consistente en entender la educación como un medio para la capacitación de las personas en la búsqueda de su talento natural. La escuela tiene que procurar los entornos y los estímulos cognitivos y estéticos que lo hagan posible. Considera que los sistemas educativos no necesitan reformas que mantengan estructuras y funciones obsoletas, vinculadas a las circunstancias de nuestro pasado, sino proyectos innovadores que permitan a los alumnos desarrollar sus capacidades en relación a las circunstancias presentes.
En este sentido, señala algunos de los prejuicios a superar. Uno es la linialidad y similitud en el aprendizaje, que todos tengamos que hacer lo mismo y pasar por las mismas etapas, cuando el aprendizaje vital y significativo para el alumno es orgánico, simbiótico o cooperativo. A su juicio, en este punto está en juego el progreso de la sociedad, pues dicho progreso depende de la diversidad del talento y de la inteligencia de las personas. La educación debe servir para ampliar nuestro sentido de la capacidad. Todo lo contrario a la actual tendencia obsesiva por los resultados académicos, que somete a un enorme estrés intelectual y emocional a los alumnos, y por extensión a los padres, abrumándolos con copiosos deberes escolares. Cabe subrayar aquí una de las mayores perversiones de la educación hoy en día: la medicalización de comportamientos diagnosticados como trastornos o discapacidades, como es el caso del TDAH, cuando en la mayoría de casos son comportamientos emocionales inducidos por situaciones de estrés o por falta de orientación moral.
En relación a este prejuicio, Robinson nos emplaza a desplazar un falso supuesto de la pedagogía tradicional que identifica la inteligencia con cierto tipo de habilidades académicas (matemáticas y lengua) que antepone a otras habilidades entre las cuales se hallan las artes. En contra de esta visión estrecha y sesgada, Robinson defiende que la inteligencia humana es, en primer lugar, diversa y que la podemos experimentar de múltiples maneras, como testimonia la pluralidad de expresiones culturales; en segundo lugar, que es dinámica e interactiva, permitiendo sucesivas variaciones y combinaciones, y en tercer lugar, que es única en cada persona, que cada uno de nosotros tiene un perfil propio de inteligencia, inconmensurable al de los demás. De ahí su escepticismo ante los test de inteligencia.
Otro de los prejuicios a superar es el del conformismo, sobre la base de la estandarización y burocratización del aprendizaje. Se llega al extremo de pretender uniformizar la inteligencia de cada persona, cuando la inteligencia, por naturaleza, es poliédrica, sin poder determinar su número. El resultado es la limitación de la creatividad y el aniquilamiento de nuestra pasión por hacer aquello en lo que creemos, con lo que nos identificamos. La consecuencia es el fracaso de buena parte de la población escolar y su abandono. La alternativa a este desatino pasa por personalizar la educación de cada alumno, de tal manera que cada uno pueda desarrollar lo que es y lo que puede llegar a ser.
Pero lo que hace particularmente interesante el vídeo que aquí presentamos, además de tratar todos los aspectos señalados más arriba, es que Robinson no articula su propuesta únicamente en investigaciones empíricas procedentes de la psicología y la neurobiología, como se aprecia en su libro El elemento, del 2009, que sería un error tomar como un libro de autoayuda, sino que asume también una perspectiva política y moral a todas luces crítica con el diseño institucional de la educación en la práctica totalidad de países del mundo. Ciertamente, la educación no es una actividad neutra. La ideología está en su origen y desarrollo histórico. En consecuencia, plantear una revolución en la educación exige hacer lo mismo en el orden social. La cuestión del cómo educamos se debe complementar con la de para qué y para quién educamos.


