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La escritura con la mano izquierda

Si en nuestro próximo encuentro con la tutora o el tutor de nuestros hijos en edad escolar le preguntamos cuántos alumnos zurdos tiene en su clase, tal vez pongamos en un aprieto a esta persona, pero si la misma pregunta se la hacemos a cualquiera de los maestros de nuestros hijos, probablemente no sepa respondernos o bien lo haga dubitativamente. Y si a tutores y maestros les preguntamos si han recibido alguna formación específica en la enseñanza de la escritura a sus alumnos zurdos, lo más seguro es que respondan negativamente. Esta consideración no pasaría de una observación impertinente si tal práctica educativa no tuviera ninguna consecuencia negativa para la escritura de los niños zurdos, pero la experiencia nos enseña que “una inadecuada enseñanza de la escritura a los zurdos” puede representar una de las causas pedagógicas de los trastornos disgráficos en estos alumnos, como advierte B. Brucker en su obra Diagnóstico y tratamiento de las dificultades de aprendizaje (Madrid, Rialp, 1978)[1].

Sabemos que los trastornos en el aprendizaje producen un rendimiento académico inferior a la capacidad intelectual y causan una baja autoestima e interfieren negativamente en la socialización del alumno en la escuela, por lo que representan una de las primeras causas del fracaso escolar. Y también sabemos que algunos de estos trastornos tienen relación con la lateralidad[2], en particular en los casos de lateralidad cruzada (cuando predomina en un miembro del cuerpo el hemisferio derecho y en otro miembro el izquierdo, por ej., ojo derecho dominante y mano izquierda dominante) y sobre todo de lateralidad no definida (o ambidextrismo, cuando se usan indiferentemente los miembros de ambas partes del cuerpo o bien se duda de su elección). Por lo que respecta al lenguaje, el ambidextrismo es más común en los niños zurdos, ya que en la mayoría de personas, alrededor del 90% de la población, las áreas del lenguaje se encuentran en el hemisferio izquierdo (entre el 95% y 98% de los diestros y en el 70% de los zurdos aproximadamente), mientras que en los zurdos el modelo de dominancia hemisférica para el lenguaje es más inestable, porque aproximadamente un 15% tiene lateralidad derecha y otro 15% bilateralidad. Así, podemos observar un número mayor de zurdos afectados por el  Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)[3]. Sin embargo, podemos ayudar a estos niños con una adecuada enseñanza de la lectoescritura o bien con una educación compensatoria cuando sus trastornos en el aprendizaje van acompañados de deficiencias o psicopatologías. De ahí la importancia de abordar esta cuestión.

El propósito de este artículo es presentar algunas guías digitales de fácil consulta y sencilla aplicación que pueden resultar útiles a maestros y padres para la enseñanza de la escritura en niños zurdos, cuyas instrucciones y consejos tengan un amplio consenso. Sin embargo, dado el desconocimiento que se tiene sobre el área del córtex dedicada al control de la mano, así como sobre las áreas encargadas del procesamiento de la escritura, pasaremos en primer lugar a exponer brevemente algunos estudios relevantes sobre estos aspectos.

La representación del habla y de la escritura en la corteza cerebral

El neurocirujano Walter Penfield,  a partir de sus estudios con pacientes a los que estimulaba las áreas primarias motororas y somatosensoriales de la corteza, que se encuentran a ambos lados del surco central del cerebro (la fisura de Rolando), la primera por delante (girus precentral) y la segunda detrás (girus postcentral),  ideó en 1950 un modelo de homúnculo[4] que establecía una analogía entre las funciones motororas y somatosensoriales de la corteza cerebral y las partes del cuerpo (ver FIG. 1). Este modelo ponía de manifiesto la importancia de la sensibilidad y el control fino del movimiento de la mano, la boca y la lengua en la organización somatotópica del córtex somatosensorial primario y del córtex motor primario, mostrando en las áreas mayores de representación la especialización de nuestra corteza en el habla y en la destreza manual, que incluye la escritura. Las contrahechuras del homúnculo sensorial y del homúnculo motor se deben al hecho que la representación de las partes del cuerpo entre los pliegues de ambos córtex no es proporcional a su tamaño real, sino a la precisión en su control.

FIG. 1: Homúnculo de Penfield del córtex somatestésico y motor del hemisferio cerebral izquierdo[5].

Si comparamos el modelo sensorial y el modelo motor del homúnculo de Penfield en su representación tridimensional, se hace más patente si cabe la mayor precisión del control sensorial y sobre todo del control motor de la vocalización y la habilidad manual en comparación con las otras partes y funciones del cuerpo (ver FIG. 2).

FIG. 2: Representación en 3-D del homúnculo de Penfield[6].

Cabe señalar que las fibras nerviosas de la corteza sensorial y de la corteza motora están conectadas con la mitad opuesta del cuerpo. Así pues, la lateralidad es un conjunto de predominancias sensoriales y motoras que afectan tanto al control corporal, a la toma de conciencia del esquema simétrico del cuerpo y a la capacidad espacial. No debe confundirse, por tanto, la lateralidad, el proceso neuro-senso-motriz que lleva al niño a utilizar preferentemente una parte del cuerpo sobre su parte simétrica, con la lateralización, que consiste en la dominancia de un hemisferio sobre el otro. Los padres y educadores debemos prestar especial importancia al desarrollo de la lateralidad, evitando tanto sobreestimulaciones que la prematurizen, que pueden conducir a casos de lateralidad cruzada, como estimulaciones que activan más uno de los hemisferios, al limitar las tareas, destrezas, aprendizajes y modos de pensar en los niños, induciendo la elección hemisférica, lo que puede producir fallos en la organización funcional del cerebro, una menor asimetría cerebral y problemas de lateralidad que se pueden manifestar como trastornos en el aprendizaje y en el control de las emociones. Así lo afirma Jane M. Healey, neuropsicóloga infantil y autora del libro El niño zurdo (2006): “cambiar las preferencias laterales del niño puede conllevar desventajas, como dificultades para distinguir la derecha de la izquierda, trastornos en la escritura, dislexia e incluso tartamudez”. No obstante, no existen investigaciones concluyentes al respecto.
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El sistema funcional de la escritura
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1) Etapas en el procesamiento de la escritura

Según Serratrice y Habib (Escritura y cerebro, 1997), se puede dividir el procesamiento de la escritura (ver FIG. 3) en tres etapas[7]:

1)   la percepción y comprensión por parte del cerebro del mensaje a ser escrito. En  la primera actividad participan el córtex auditivo primario de ambos hemisferios y el área de Wernicke (área 22 de Brodmann), mientras que en la segunda actividad participan el córtex visual primario y las áreas visuales asociativas específicas del lóbulo occipital.

2)   la transcodificación del lenguaje, la más compleja a nivel cortical, en cuya actividad participan dos áreas de la corteza asociativa de la encrucijada temporoparietooccipital, el giro angular (área 39 de Brodmann) y el giro supramarginal (área 40 de Brodmann).

3)   el acto motor o gesto gráfico, que requiere la conducción de la información obtenida en las dos etapas anteriores por las áreas sensoriales  a través de las áreas motoras frontales asociativas, cuya zona principal es el área de Broca (áreas 44 y 45 de Brodmann). Posteriormente, el mensaje a ser escrito se transmite al córtex motor primario para activar el movimiento de los músculos que intervienen en la escritura.

FIG. 3: Dinámica del procesamiento del lenguaje en el córtex[8]

2) Factores críticos de la escritura

Según A. R. Luria (Higher Cortical Functions in Man,1980; Las funciones psíquicas superiores y su organización cerebral, 1983), cada una de esas tres etapas en que se puede dividir el procesamiento de la escritura si está funcionalmente alterado afecta a todo el sistema funcional del acto de escribir[9].

En la primera etapa, que consiste en el análisis auditivo de las palabras, las palabras deben analizarse en fonemas que permitan su escritura como letras. Para ello se necesita el apoyo de la audición fonémica, así como preservar la secuencia sonora correcta, y el apoyo en la pronunciación de las palabras. Este apoyo cinestésico reduce hasta seis veces los errores en la escritura.

En la segunda etapa, que consiste en la correspondencia fonema-grafema, esto es, en la recodificación en letras de los fonemas identificados, se precisa una fuerte diferenciación visual, un efectivo análisis espacial,  asociado a la distinción derecha-izquierda, y una lateralidad manual definida, que evite el fenómeno de la escritura en espejo presente en los zurdos.

En la tercera etapa, que consiste en la realización gráfica, esto es, en el acto motor de escribir, se precisa una pauta motora que permita el trazo de cada letra, la correcta secuencia de las letras en la palabra y de las palabras en la frase.

Cada una de estas etapas está controlada por la intención, una función de los lóbulos frontales que permite la ejecución de la escritura y la realización del propósito en el acto de escribir. Por último, conviene subrayar que las perturbaciones en la escritura dependen de la base neurofisiológica afectada, de su etapa asociada, de la fase del desarrollo de las capacidades del niño y del idioma.

La enseñanza de la escritura en los alumnos zurdos

Pasemos ya, sin más digresiones, a las guías digitales para la enseñanza de la escritura en niños zurdos, al presentar éstos un mayor número de problemas y, por tanto, requerir de nuestra parte una mayor atención y ayuda. En la web http://www.zurdos.cl/, editada por N. Salvatierra, encontramos una páctica guía que cumple a la perfección su objetivo de “entregar herramientas e información que permitan a los zurdos realizar sus actividades con más facilidad”, como es el caso de la escritura, cuya inadecuada enseñanza en muchas escuelas representa para muchos niños zurdos una pesadilla. El enlace es el siguiente: http://www.zurdos.cl/ayudando_escribir.html.

Otra web que presta un gran servicio es http://www.manozurda.es/, una de las pocas empresas existentes en España, ubicada en Madrid, especializada en la comercialización de productos para zurdos, entre los que se encuentran, opúsculos y cuadernos de manualidades y ejercicios. La otra empresa que conozco es L’altra mà y está ubicada en Valencia (http://www.laltrama.com/). Mano zurda también realiza seminarios, talleres y conferencias, contando como principal colaborador y experto a José Eugenio Ortega, profesor de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del recomendable opúsculo Diez consejos para escribir con la mano izquierda (2008), del que se encuentra un extracto en este enlace: http://www.manozurda.es/info_escritura.html. Del mismo autor disponemos de un breve reportaje emitido por el canal 9 de Valencia sobre un taller impartido a alumnos del CEIP Max Aub de la misma localidad:

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Por último, en una ponencia presentada por Mª Rosario Villagrasa en las “V Jornadas de Divulgación de la Grafología” bajo el título “El niño zurdo”, que se puede leer en el siguiente enlace: http://www.idauma.com/IDEP/art_ninoZurdo.php, encontramos unas interesantes reflexiones psicológicas y pedagógicas sobre la escritura del niño zurdo en relación a su lateralidad, así como unas útiles orientaciones para superar las dificultades con la mano zurda y prácticas soluciones a los diferentes problemas del acto de escribir con la mano zurda.

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Para saber más:

D. Gicherman, W. Tineo, M. Albornoz, Ana mª Gómez, El manejo del niño zurdo, 2005.

http://www.psicopedagogia.com/articulos/manejo-zurdos

Jane M. Healey, El niño zurdo: Cómo educar al niño zurdo en un mundo diestro, 2006.

El niño zurdo es la primera guía que trata todos los aspectos relacionados con la zurdera: biología, fisiología, dificultades de aprendizaje y efectos psicológicos y prácticos que supone manejarse con la mano izquierda.
Constituye una ayuda indispensable para padres, profesores y profesionales. Repleto de listas de recursos, pautas, consejos, respuestas a las preguntas más frecuentes, estudios de casos y anécdotas.

Índice: Agradecimientos. Introducción. La zurdera: breve viaje de descubrimiento. Estudios y estadísticas. Cómo averiguar si su hijo es zurdo: primeros signos. Biología y fisiología de la zurdera. Ayudar a su hijo zurdo en lo más básico: el aspecto físico y el emocional. Crear un ambiente adaptado para zurdos. El colegio: confirmar que se adapta a los niños zurdos y los acoge positivamente. Actividades recreativas. Posibles problemas y cómo superarlos. El don de ser zurdo. Recursos. Bibliografía.

(noticia bibliográfica tomada de: http://www.espaciologopedico.com/tienda/detalle?Id_articulo=10279)

José Eugenio Ortega, Diez consejos para escribir con la mano zurda, 2008.

Esta pequeña guía (32 p.) presenta nociones básicas para aprender a escribir con la mano izquierda, detallando aspectos como la posición e inclinación del papel, la forma de sujetar el lápiz o la posición de la muñeca y el antebrazo, de forma que se evite la escritura en “gancho”.

(noticia bibliográfica tomada de: http://www.zurdotienda.com/libros.htm)

– Con Mano Izquierda, web personal de José Eugenio Ortega dedicada al estudio y reeducación de la escritura en zurdos:

http://conmanoizquierda.com/index.html

J.M. Ortigosa Quiles, Mi hijo es zurdo, 2004.

Los padres de hijos zurdos encontrarán respuesta a numerosas cuestiones sobre este aspecto: consejos muy útiles para facilitar y prevenir las dificultades educativas y personales dentro de un marco de apoyo al colegio o a la intervención especializada del psicólogo, el educador o el psicopedagogo.

(noticia bibliográfica tomada de: http://www.zurdotienda.com/libros.htm)

Betty Edwards, Aprender a dibujar, 1984.

http://eugeniousbi.tripod.com/cap_003.html

Elena B. García Ramírez, “La lateralidad en la etapa infantil”, 2007.

http://www.efdeportes.com/efd108/la-lateralidad-en-la-etapa-infantil.htm

R. Paricio, M. Sánchez, R. Sánchez y E. Torices, Influencia de la lateralidad en los problemas de aprendizaje, 2003.

http://www.fundacionvisioncoi.es/TRABAJOS%20INVESTIGACION%20COI/2/lateralidad%20y%20aprendizaje.pdf

Zurita Ortega, F.; Fernández García, R.; Rojas Ruiz, F.J. y Cepero González, M., “Lateralidad manual y variables geográficas, antropométricas, funcionales y raquídeas”, 2010.

http://cdeporte.rediris.es/revista/revista39/artlateralidad173.htm


[1]  Referencia bibliográfica y cita tomadas de Bautista Salido, Inmaculada, “Disgrafía: concepto, etiología y rehabilitación”, en la revista digital Enfoques educativos, nº 59, pp. 4-20, abril  2010. Ver en particular el epígrafe titulado «Reeducación de las disgrafías en los niños/as zurdos», p. 18:  http://www.enfoqueseducativos.es/enfoques/enfoques_59.pdf. Para los niños/as con síndrome de Down puede consultarse Comes, Gabriel; Parera, Belén; Vedriel, Gemma, y Vives, María, “La escritura del alumnado zurdo con síndrome de Down”, en Bordón. Revista de Pedagogía, vol. 60, nº 3, 2008, pp. 35-48.

[2]  Véase el estudio de R. Paricio, M. Sánchez, R. Sánchez y E. Torices, Influencia de la lateralidad en los problemas de aprendizaje, 2003 (existe una edición digital en PDF: lateralidad y aprendizaje). En las conclusiones de este estudio se lee la siguiente afirmación: «una alteración de la Lateralidad no es un factor determinante para un trastorno de aprendizaje. En cambio, podemos pensar que si en un niño se dan estas dos características (lateralidad y problemas de aprendizaje), probablemente sean causa y consecuencia.» (p. 58).

[3] Para una deficinicón del TEL, puede consultarse el post: http://fonoactualizateya.blogspot.com.es/2010/12/trastorno-especifico-del-lenguaje.html

[4] Penfield, W. G. y Rasmussen, T. B., The Cerebral Cortex of Man: A Clinical Study of localisation of Function, The Macmillan Company, New York, 1950.

[5] Fuente: http://docentes.educacion.navarra.es/~metayosa/clip_image010_0001.jpg

[6]Fuente: http://www.yalosabes.com/el-homunculo-nuestra-realidad-invisible.html

[7]  Información tomada del libro de A. Ardila, M. Rosselli y E. Matute, Neuropsiclogía de los trastornos del aprendizaje, UNAM, 2005, p. 28.

[8]  Fuente: http://www.inianeural.com/af_lenguaje.html

[9]  Información tomada del estudio de D. Manga y F. Ramos, “El sistema funcional de la lectoescritura en la neuropsicología de Luria”, del año 2000, pp. 8-9. Existe una edición digital en formato PDF: neuropsicologialuria

El sistema cortical del lenguaje en zurdos y diestros

15 mayo, 2012 5 comentarios

La función del lenguaje y la sensibilidad y motricidad fina de la mano son dos capacidades que han contribuido enormemente al desarrollo del cerebro y a la evolución del ser humano. Están estrechamente relacionadas con nuestra vida social, porque sin el habla y las herramientas es difícil imaginar cómo sería nuestra relación con el mundo y entre los seres humanos. Sin embargo, estas capacidades son tan obvias que tendemos a hacer uso de ellas sin plantearnos cuál es su naturaleza y su importancia en nuestras vidas. Por lo que respecta al lenguaje, los padres y los docentes tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos y alumnos en el aprendizaje del habla, la escritura y la lectura, superando obstáculos y detectando problemas. Y esta tarea difícilmente se puede realizar con éxito si desconocemos cómo funciona el cerebro, el órgano que hace posible, conviene no olvidarlo, la función del lenguaje. Sobre todo cuando nos enfrentamos a trastornos y enfermedades que impiden el buen uso de esta capacidad, o bien a particularidades en la maduración neuronal del niño que afectan a su proceso de adquisición y aprendizaje y, por tanto, a su competencia lingüística.

Hoy en día, gracias a los aportes de la neurociencia, podemos comprender lo que hasta hace sólo unas décadas era un misterio, así como profundizar, de este modo, en el conocimiento de la naturaleza humana. Sin embargo, en las escuelas todavía se presta mucha mayor atención a la valoración pediátrica del desarrollo y maduración físicos de los niños  y a la educación e higiene física que no a la relativa del cerebro y de la mente. Si se aplicasen al conjunto de la población escolar, en la etapa preescolar, las técnicas de neuroimagen, facilitaríamos enormemente la tarea terapéutica de padres y docentes, evitando situaciones de estrés emocional y procesos de enseñanza-aprendizaje inadecuados o incluso perjudiciales en los alumnos que presentan alguna discapacidad o deficiencia cognitiva, muy especialmente en lo que respecta al lenguaje.

Para no extenderme más en este preámbulo, basta indicar que algo no funciona en la escuela cuando desde ella se conjeturan tantos diagnósticos erróneos o se derivan hacia oftalmólogos, logopedas, psicólogos, psiquiatras y neurólogos a un gran número de alumnos por simple desconocimiento del funcionamiento del cerebro. Con este artículo me propongo únicamente despertar el interés y ofrecer una primera introducción a la organización funcional del cerebro en relación al lenguaje, señalando las particularidades en los zurdos y en los diestros. En posteriores artículos trataré los principales trastornos del lenguaje y la especifidad de la escritura con la mano zurda.

La asimetría funcional y la lateralidad del cerebro

El cerebro humano, visto desde arriba, se parece a una nuez (ver FIG. 1). Muestra dos mitades redondeadas, de superficie rugosa (corteza cerebral) y unidas por el centro (cuerpo calloso y comisuras asociadas). Cada una de estas dos mitades, fácilmente identificables por la existencia de un surco entre ambas en su vista dorsal (cisura interhemisférica), recibe el nombre correspondiente de “hemisferio izquierdo” y “hemisferio derecho”.

FIG. 1.- Vista dorsal del cerebro.[1]

Las fibras nerviosas que salen del cerebro y controlan los sentidos (concretamente la vista, el oido, el olfato y el tacto) y los músculos presentan una conexión cruzada, esto es, se cruzan hacia el lado contrario del cuerpo, de modo que el hemisferio derecho controla el lado izquierdo y el hemisferio izquierdo controla el lado derecho.  En relación al lenguaje, el siguiente esquema (ver FIG. 2) muestra que el hemisferio izquierdo posee, en la mayoría de personas, el centro de las funciones del habla y de la escritura, y tiene mayor capacidad para la lectura en la medida que en este hemisferio es superior la comprensión lógica y verbal. En cambio, la comprensión no verbal e ideación de conceptos (que serán traducidos a un lenguaje en el hemisferio izquierdo), así como la  orientación y estructuración espacial, la percepción del color y la forma de los objetos, así como su reconocimiento y manipulación, lo que permite unas mayores habilidades en algunas actividades y en la utilización de utensilios o artefactos, es superior en el hemisferio derecho.

FIG. 2.- Entrecruzamiento de las fibras nerviosas y funciones hemisféricas.[2]

Al predominio en los individuos de un hemisferio sobre el otro se denomina lateralidad, y determina qué lado del cuerpo tiene mejor sensibilidad y movilidad. Sus causas responden a diversos factores: genéticos, adaptativos, fisiológicos, medioambientales, sociales y por plasticidad cerebral a causa de lesiones o disfunciones. La lateralidad cruzada se presenta tanto en diestros (hemisferio izquierdo dominante) como en zurdos (hemisferio derecho dominante), pero en estos últimos puede ser mixta (el control de la motricidad y de los sentidos no es cruzado de forma total). Aproximadamente, 7 de cada 10 zurdos presentan lateralidad cruzada y 3 de cada 10 presentan lateralidad mixta.

Por lo que respecta a la influencia de la lateralidad y la preferencia manual en la lectura, cabe mencionar aquí una investigación realizada por Sergio Hernández Expósito, presentada como tesis doctoral el año 1994 bajo el título Lateralización cerebral del lenguaje, preferencia manual y rendimiento lector[3], en la que el autor concluye los siguientes puntos:

“1.- La relación entre Asimetría Cerebral y rendimiento lector es el resultado de la interacción entre la Lateralización cerebral del Lenguaje y la Preferencia Manual, y no el resultado del efecto aislado de cada uno de estos factores.

2.- El rendimiento lector de los sujetos en los que confluyen los centros de control del lenguaje y mano preferida es equivalente, independientemente del hemisferio donde se produzca esta confluencia. Igualmente, tampoco difieren en los sujetos en los que no se produce la citada confluencia.

3.- Los sujetos que tienen localizado en un mismo hemisferio los centros de control del lenguaje y de la mano preferida, tienen un rendimiento lector superior al de aquellos en los que estos centros se localizan en diferente hemisferio.”

Con respecto a las áreas del lenguaje, encargadas de la discriminación fonética, del control motor del aparato fono articulador, de la doble articulación del lenguaje, de la construcción lógica y gramatical de expresiones y frases a partir de ideas, de la organización de la sintaxis, de la comprensión verbal, etc. (ver FIG. 3), recientes investigaciones han desmentido que los zurdos tengan la función del lenguaje invertida con respecto a los diestros. En la mayoría de las personas (alrededor del 90% de la población mundial) se sitúan en el hemisferio izquierdo. Así el 98% de los diestros y el 70% de los zurdos. Pero el 2% de diestros y 15 % de zurdos tiene esas áreas en ambos hemisferios, y el 15% de zurdos restante (observándose una correlación significativa en los hijos zurdos de madres zurdas) las tiene sólo en el hemisferio derecho. Por otra parte, dada la importancia que se ha otorgado al lenguaje y la lógica  en la evolución humana, se ha considerado erróneamente el hemisferio izquierdo como superior, en el sentido que tenía más capacidades que el hemisferio derecho. Sin embargo, desde los estudios de Roger W. Sperry con pacientes de comisurotomía (cerebro dividido) sabemos que cada parte del cerebro está especializada en diferentes funciones mentales y modos de procesar la información igualmente complejos y complementarios.

FIG. 3.- Localización de las áreas del lenguaje.[4]

Por lo demás, el hecho que un hemisferio sea el dominante sobre el otro no significa que lo controle o dirija. Pues no hay evidencias que existan correlaciones entre habilidades o capacidades y la lateralidad (por ejemplo, en todas las actividades humanas encontramos tanto a diestros como a zurdos, si bien es cierto que en algunas actividades deportivas y artísticas podemos encontrar a más zurdos en términos relativos). Por otra parte, las investigaciones con lesiones en uno de los hemisferios o con el cerebro dividido (en pacientes a los que se les ha seccionado el cuerpo calloso), como las realizadas por el  grupo dirigido por Roger W. Sperry, que le valieron el Premio Nobel de Medicina el 1981, demuestran que las funciones cerebrales no siguen una simetría entre ambos hemisferios, ya que se pueden encontrar en ambos hemisferios, como es el caso de las áreas del lenguaje hablado y escrito. Por lo demás, tampoco existen en ambos hemisferios diferencias en la organización de las redes neuronales ni bioquímicas en relación a los neurotransmisores y a los procesos químicos en las neuronas. Si que existen, en cambio,  diferencias entre las pautas eléctricas de grupos de neuronas que realizan las mismas funciones en ambos hemisferios, como indicaremos más abajo, que tienen importantes consecuencias en el procesamiento del lenguaje.

Ciertamente, las diferencias entre funciones hemisféricas afectan a unas pocas áreas y tampoco existen en todas las personas. Sí que cabe hablar, no obstante, de una especialización de los hemisferios en algunas funciones que compiten en recursos, como es el caso del lenguaje y la lógica frente a la orientación (localización de objetos) y estructuración (relaciones entre objetos y entre ellos y nosotros) espacial y el manejo de los objetos, a fin de mejorar su eficiencia gracias a la complementariedad. Por último, cabe añadir que una reciente investigación dirigida por Michael Tyszka, del Instituto de Tecnología de California, ha descubierto que los dos hemisferios pueden comunicarse en individuos que nacen sin  cuerpo calloso[5]. Según los resultados obtenidos con estas personas, muchas partes del cerebro parecen estar sincronizadas, lo que nos debería llevar a sustituir la idea de dominancia o directividad hemisférica por la de interconexión hemisférica.

Presentamos a continuación una tabla comparativa sobre las funciones hemisféricas (ver FIG. 4), que recoge las investigaciones realizadas sobre el cerebro dividido:

FIG. 4:- Funciones hemisféricas.[6]

Las áreas del lenguaje

En el córtex (corteza cerebral) se encuentran las principales áreas neuronales y fibras nerviosas que se han especializado en las funciones del lenguaje (ver FIG. 5 y FIG. 6), una actividad cognitiva muy compleja que se produce en numerosas partes del cerebro interconectadas y que es el resultado de la interacción entre el cerebro y la vida social:

FIG. 5: Áreas y fibras corticales del lenguaje.[7]

FIG. 6: Vista medial del cerebro.[8]

Área de Broca: grupo de neuronas corticales especializadas en la función motora del habla, se encarga del control motor del aparato fono articulador y de la doble articulación del lenguaje humano (monemas, esto es, signos con significado (palabras), y fonemas, signos constituyentes de las palabras sin significado). Se localiza en la parte inferior del lóbulo frontal y ocupa partes opercular y triangular del giro frontal inferior, correspondientes a las áreas 44 y 45 de Brodmann (ver FIG. 7).

Área de Wernicke: grupo de neuronas corticales especializadas en la función auditiva de asociación del lenguaje, se encarga de la discriminación fonética del lenguaje. Se localiza en la región posterior del lóbulo temporal, al lado del córtex auditivo, correspondiente al área 22 de Brodmann (ver FIG. 7). Esta especialización en la función sensorial del lenguaje también se encuentra en otros grupos de neuronas en las partes adyacentes del lóbulo parietal, principalmente los giros supramarginal y angular.

Gracias a las técnicas de neuroimagen hemos descubierto que el área de Wernicke tiene dos zonas con diferentes funciones: en una se registran temporalmente los sonidos de los signos lingüísticos (monemas y fonemas), mientras que la otra controla los movimientos necesarios para la producción de esos mismos sonidos. Esta segunda zona actua como una especie de fase intermedia entre la primera zona y el área de Broca, y se relaciona con la comprensión verbal del lenguaje.

FIG. 7: Centro del procesamiento del lenguaje en el córtex.[9]

Conviene subarayar que una reciente investigación ha revelado que el área de Wernicke se había mapeado en un lugar equivocado, ya que se encuentra aproximádamente 3 cms. más cerca del lóbulo frontal, en la parte izquierda del córtex auditivo[10]. Este dato concuerda con la localización de la misma área en primates no humanos, lo que viene a reforzar el origen común del lenguaje entre monos y humanos y a descartar la creencia en la exclusividad del lenguaje humano. De hecho, como ha venido a demostrar otra reciente investigación, no existe en el cerebro humano ninguna zona para la producción del lenguaje distinta de las que se encuentran en otras especies. Así pues, el cerebro no crea nuevas estructuras hasta rentabilizar las preexistentes y lo único que cambia son los patrones de actividad[11].

Fascículo arqueado o Longitudinal Superior: haz de fibras nerviosas (axones) mielinizados, llamada por su color sustancia blanca, que pone en relación los lóbulos frontal, occipital y temporal, lo que permite la comunicación de las áreas de Broca y de Wernicke (ver FIG. 7).

Giro fusiforme medio: grupo de neuronas corticales especializadas en la función de la comprensión verbal, tanto en lo que se refiere al significado de un texto escrito (comprensión lectora) como a la correcta composición ortográfica (procesamiento del léxico). También se relaciona con el reconocimiento de caras, ya que muestra gran activación ante el estímulo facial. Se localiza en la parte inferior del lóbulo temporal (ver FIG. 6).

Giro supramarginal: grupo de neuronas corticales especializadas, junto al giro angular, en la función del esquema corporal. También está relacionado con el procesamiento fonético y la doble articulación del lenguaje. Se localiza alrededor de la extremidad posterior de la cesura Silviana derecha en el lóbulo parietal inferior, correspondiente al área 40 de Brodmann (ver FIG. 8).

Giro angular: grupo de neuronas corticales que pone en relación las áreas visuales, auditivas y táctiles del córtex, lo que permite la transformación del modelo visual de una palabra en su modelo auditivo, por lo que su actividad es fundamental en la lectura y escritura (ver FIG. 10). También está relacionado con el procesamiento semántico, ya que la estructuración de signos es un requisito para su comprensión. Se localiza en el lóbulo parietal y está situado encima y debajo del área de Wernicke, correspondiente al área 39 de Brodmann (ver FIG. 8).

FIG. 8: Esquema de las áreas cerebrales del lenguaje.[12]

Córtex motor: fibras corticoespinales que activan los músculos bucofonatorios (boca, labios, lengua, etc.) para la articulación del lenguaje y los músculos de la mano para la producción del grafismo en la escritura (ver FIG. 9 y FIG. 10). Se localiza en la parte posterior del lóbulo frontal, a lo largo de la fisura de Rolando, el surco que separa el lóbulo frontal del lóbulo parietal. El lóbulo parietal, conviene recordar aquí, incluye el córtex somatosensorial.

FIG: 9: Áreas de transmisión motora y sensoriales del córtex.[13]

FIG. 10: Äreas del lenguaje implicadas en el habla, la lectura y la escritura.[14]

Con respecto a la asimetría del cerebro, existen diferencias entre las pautas eléctricas de grupos de neuronas que realizan las mismas funciones en ambos hemisferios, como han descubierto recientemente un grupo de investigadores del INSERM de Francia en relación a la corteza auditiva y a la corteza motora izquierdas, que presentan una mayor actividad eléctrica[15]. Estas diferencias explicarían que el córtex auditivo izquierdo tenga una capacidad mayor para la discriminación de fonemas (señales auditivas), mientras que su homólogo derecho es superior en su capacidad para reconocer distintas voces y entonaciones. Asimismo, explicarían que el córtex motor izquierdo, en las zonas que controla la lengua, tenga una mayor capacidad para la producción de fonemas, mientras que el derecho, en las zonas que controla la mandíbula, es superior en su capacidad para modular la voz y establecer la secuencia del habla.

Por lo demás, las modernas técnicas de neuroimagen, desde la década de 1980 hasta nuestros días, han permito un gran avance en nuestra comprensión de las áreas cerebrales del lenguaje. De este modo hemos podido mapear la principales partes del cerebro que intervienen en el lenguaje hablado o escrito (ver FIG. 11).

FIG. 11: Visualización por Neuroimagen de funciones corticales del lenguaje: 1) percepción auditiva de palabras habladas (escucha); 2) percepción visual de palabras escritas (lectura); procesamiento de palabras habladas (habla), y comprensión del significado de las palabras (pensamiento).[16]

Gracias a estas técnicas, como la RMf, sabemos que que el pensamiento no es, como se creía, un lenguaje interno que se expresa mediante el habla, un lenguaje externo. El pensamiento y el lenguaje son funciones independientes, aunque interconectadas.

Por último, cabe decir que en la producción del lenguaje no interviene únicamente el córtex, sino que también intervienen zonas subcorticales, principalmente el tálamo, cuya función es transmitir al córtex la información sensorial procedente de las fibras nerviosas que llegan de las diversas partes del cuerpo y transmitir al cuerpo a través de las mismas fibras nerviosas las órdenes motoras que produce el córtex. E intervienen asimismo los ganglios basales, que ejecutan los patrones de actividad motora, como por ejemplo la escritura de las letras, así como la fluidez del habla y de la escritura, y el cerebelo, que regula el tono muscular y por tanto la pauta motora del habla y de la escritura.


[5]  Ver el post “Los hemisferios cerebrales consiguen sincronizarse sin cuerpo calloso”, en : http://www.experientiadocet.com/2011/10/los-hemisferios-cerebrales-consiguen.html

[6]  Fuente: http://www.proyectateahora.com/los-hemisferios-del-cerebro/. Información tomada del libro de Betty Edwards, Aprender a dibujar. Un método garantizado (Blume, 1984)

[10]  Véase el post “El centro del procesamiento del habla en el cerebro no está donde se creía” en http://www.baires-salud.com.ar/investigacion-20/el-centro-del-procesamiento-del-habla-en-el-cerebro-no-esta-donde-se-creia-3429.html

[11]  Véase el post “El cerebro usa estructuras primitivas para interpretar el lenguaje” en http://www.experientiadocet.com/2010/05/el-cerebro-usa-estructuras-primitivas.html

[14]  Fuente: http://liceu.uab.es/~joaquim/phonetics/fon_produccio/bases_neurofisiologicas_produccion.html (Información tomada de AA.VV., El nostre cervell, Fundació Caixa de Pensions-Museu de la Ciència, 1985.)

[15]  Ver el post “Descubiertas las pautas eléctricas cerebrales que producen el lenguaje” en http://estasemana.cip.cu/noticias/descubiertas-las-pautas-electricas-cerebrales-que-producen-el-lenguaje

Niños zurdos: ¿oportunidad o problema?

16 marzo, 2012 25 comentarios

El primer pie humano que pisó la superficie lunar fue el de Neil Alden Armstrong, y  fue su pie izquierdo porque este famoso astronauta era zurdo. Existen numerosos deportistas (Pelé, Mark Spitz, Rafael Nadal), artistas (Leonardo da Vinci, Michelangelo, Rafael, Picasso), músicos (Mozart, Beethoven), literatos (Goethe, Lewis Carroll),  pensadores (Aristóteles, Nietzsche) y científicos (Newton, Einstein) geniales que son zurdos. Pero más allá de esta curiosidad, que ha llevado a preguntarse si los zurdos están particularmente dotados para alguna de estas actividades, los resultados que está aportando la neurociencia refutan las creencias populares que los distintos modos de pensamiento y conducta que manifiestan las personas responden al dominio de un hemisferio cerebral sobre el otro. Los dos hemisferios cerebrales, unidos por el cuerpo calloso y las comisuras cerebrales, funcionan juntos en casi todas las funciones neuronales. Existe, ciertamente, una lateralización de funciones en la que un hemisferio controla el lado contralateral del cuerpo, pero esta clase de dominancia no permite afirmar que el cerebro izquierdo domina propiamente al derecho (la localización de las funciones lingüísticas en el hemisferio izquierdo en la mayoría de los casos ha llevado a calificarlo como dominante), pues existe una división de trabajo basada en la cooperación y complementariedad en su funcionamiento.

Fuente: www.zurdos.cl

Otra cosa, en cambio, es decir que nuestra visión del mundo y nuestra relación con las cosas y las personas sea tanto en diestros como en zurdos la misma, puesto que hay una especialización de funciones cerebrales en cada uno de los dos hemisferios, si bien, por lo que toca a algunas funciones, existe un pequeño porcentaje de personas en los que no se cumple la regla general, como es el caso del lenguaje, que en un 7% de la población se localiza en el hemisferio derecho.

 Fuente: http://www.maquina-perfecta.tecnicos24h.com

Yo mismo puedo dar testimonio de esta diferencia observando cómo juegan, hacen manualidades o resuelven un puzzle mis dos hijos, uno zurdo total y otro diestro. En relación a esta última actividad, mi hijo zurdo comienza siempre por las figuras centrales de mayor tamaño que va reconociendo y cuando tiene varias trata de unirlas, mientras que mi hija diestra parece seguir patrones o series de formas y colores de las piezas, componiendo el puzle por cualquier sitio, pero siempre de forma contínua, sin saltar a otro lugar. No obstante, esta diferencia puede desaparecer en función del tipo de intervenciones que hagamos los padres en el curso de esta actividad, a través de consejos, orientaciones o ayudas. Así pues, el tipo de educación influye poderosamente en el aprendizaje y en la nivelación de esas diferencias. No es prudente por tanto, ni tiene ninguna base científica, orientar la educación de los niños en función de las capacidades que manifiesten del lado de cada uno de los dos hemisferios, pues podría comportar una limitación en su aprendizaje, como advierte Sarah-Jayne Blakemore. Por el contrario, el conocimiento del funcionamiento de los dos hemisferios cerebrales puede ayudar a establecer enseñanzas compensatorias para los niños zurdos. A título de ejemplo, mi hijo zurdo precisa en mayor grado que le expliquen la actividad en su conjunto para saber qué tiene que hacer y por dónde tiene que comenzar, mientras que mi hija diestra es capaz de finalizar una actividad a partir del ensayo y error sobre sus diferentes partes con una pequeña asistencia por parte de los adultos. Recientemente se dio el caso de que me llamaron de la escuela de mi hijo para advertirme su tutora de ciertas dificultades y retrasos en el aprendizaje de algunas materias como lengua y matemáticas, así como de la conveniencia de seguir un programa de refuerzo a cargo de una especialista de educación especial. Por mi parte sugerí que antes de pedirle la realización de una tarea, le explicasen detenidamente tanto los elementos o aspectos que contenía como su proceso, así como el sentido y utilidad de la tarea. Ignoro si me hicieron caso, dado el hermetismo que rodea las más de las veces las aplicaciones didácticas de propuestas ajenas, pero según parece a las pocas semanas mi hijo mejoró sensiblemente sus resultados y no precisó de ninguna atención especial individualizada. Naturalmente, ésta es una experiencia particular y no pretendo ninguna generalización. Además intervienen otros muchos factores, como la supervisión que hacemos en casa de su aprendizaje en la escuela o la percepción que tengan los maestros de sus dificultades y las estrategias que sigan para superarlas. Pero pienso que es significativa y cabe considerarla a la hora de plantear la enseñanza de una materia o de una actividad a un niño zurdo.

Hecha esta observación, presentamos a continuación una didáctica infografía que presenta las principales diferencias entre diestros y zurdos, y que puede ser especialmente útil para el conocimiento de las características de estos últimos. Mi única reserva es la relativa a alguna simpática extrapolación, como la relativa a la lateralidad dominante en perros (diestra) y gatos (zurda), y a la subjetividad de algunas afirmaciones por lo que toca a las preferencias y a los consejos.

Fuente: http://www.circles.cl/page/3/

Ahora bien. ¿Sólo la especie humana tiene estos dos tipos de esquema corporal y lateralidad? ¿Existen diferencias anatómicas y funcionales en el cerebro de un diestro y en el de un zurdo? ¿Tiene alguna relación el ser zurdo con la dislexia y otras disfunciones del habla, la lectura y la escritura? Todas estas cuestiones son abordadas en el siguiente vídeo titulado Esquerrans, el món al revés (Zurdos, ¿el mundo al revés?), emitido en el programa Quèquicom de TV3 de Catalunya, dirigido y presentado por Jaume Vilalta:

quequicom.php?itemid=43901

.

El vídeo comienza con un experimento de lateralidad, conducido por Miquel Llorente,  biólogo investigador de la Fundació Mona, en Riudellots de la Selva (Catalunya), que ha realizado un estudio sobre la preferencia manual de los chimpancés —los mamíferos más cercanos y parecidos a los humanos— en la motricidad precisa. En opinión de este investigador, no hay ninguna ventaja en ser diestro o zurdo. La ventaja consiste en tener una preferencia manual bien definida, homogénea, porque es el manejo del cuerpo por el lado derecho (lateralidad diestra, con predominio del hemisferio cerebral izquierdo)) o bien por el lado izquierdo (lateralidad zurda, con predominio del hemisferio cerebral derecho) lo que tiene propiamente una función adaptativa al medio, al garantizar la eficiencia del aprendizaje y conducta del individuo. Este estudio, pionero en su objeto, se ha realizado tanto con chimpancés en cautividad como con chimpancés salvajes, en el Congo, comparando sus respectivos resultados y llegando a las mismas conclusiones. Según el mismo investigador, se observa que en la mayoría de primates la preferencia manual es hacia la derecha, como sucede en la especie humana. Por esta razón, nuestra tecnología, el diseño de los productos y las convenciones sociales están concebidos para la mayoría social de personas diestras. De ahí que la minoría de zurdos, que alcanza el 10% de la población (otros estudios hablan de porcentajes superiores en función de los factores culturales y la prácticas escolares), se encuentren con no pocas dificultades. Algunos ejemplos mostrados en el vídeo son un abrelatas, cuyo uso exige poner boca a bajo la lata, unas tijeras, cuyo trazo exige invertir la orientación del papel a recortar, o llevar el reloj en la muñeca izquierda, que resulta incómodo a los zurdos para escribir. Sin embargo, estas desventajas en relación a los diestros, si se afrontan con optimismo, pueden representar retos y oportunidades para el desarrollo de estrategias y habilidades en el niño zurdo, que le lleven a tomar conciencia de su esquema corporal a una edad más temprana en la realización de diversas tareas cotidianas y a despertar una actitud de superación y perseverancia ante las adversidades.

A este primer experimento le siguen dos pruebas realizadas a una persona zurda, como sujeto experimental, y a una persona diestra, como sujeto control, utilizando la técnica de la resonancia magnética funcional (RMf), que no sólo permite producir imágenes tridimensionales de alta definición de estructuras cerebrales, sino que también permite registrar los cambios en la actividad cerebral a medida que el sujeto es sometido a determinados estímulos o se le pide que realice ciertos actos. En la primera prueba, que reproduce un experimento realizado con 50 voluntarios diestros y otros tantos zurdos, y cuyas conclusiones son compartidas por la comunidad neurocientífica, un equipo de investigadores de neuroimagen del Institut d’alta Tecnologia (IAT) del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona (PRBB) de CRC Mar Corporació Sanitària, con la colaboración del neuropisólogo Joan Deus, localiza qué área precisa del cerebro controla el lenguaje oral de una persona zurda, pues a diferencia de los diestros, en los que las neuronas que controlan el habla están por lo general en el hemisferio izquierdo (algunos estudios afirman que pertenecen a este grupo el 98% de la población diestra, mientras que otros estudios hacen una estimación entre un 96% y un 99%), en un 15% de los zurdos, por el contrario, esas neuronas pueden estar en ambos hemisferios, y en un 15% sólo en el derecho. Para el 70% de zurdos que tienen la activación de las mismas zonas del habla que los diestros, la única diferencia funcional que presenta su cerebro es la relativa a la activación de las zonas de la escritura, ya que en los zurdos se activa, además de la zona del habla del hemisferio izquierdo, la zona motora del hemisferio derecho. Este hecho, no supone necesariamente, que el proceso de la escritura sea más lento al activarse más zonas del cerebro, porque el cuerpo calloso y las comisuras cerebrales garantizan la comunicación entre ambos hemisferios, como tampoco que sea más eficiente al utilizar menos zonas cerebrales, porque el rendimiento es el mismo. En consecuencia, no existe ninguna relación de causalidad entre la zurdera y la dislexia y otras disfunciones del lenguaje escrito u oral, siempre y cuando se haya establecido claramente la lateralización (preferencia por el lado derecho o izquierdo del cuerpo) en el niño antes de los 6 o 7 años, esto es, previamente a su aprendizaje en la lecto-escritura y a su alfabetización funcional básica. De ahí la importancia de la labor terapéutica de la familia y la escuela en la detección precoz de los problemas con el procesamiento del habla, la lectura y la escritura a causa de una lateralización indefinida, siendo necesaria nuestra ayuda como padres o educadores para que nuestros hijos o alumnos definan su lateralidad. También cabe subrayar aquí el efecto positivo que tiene en el desarrollo cerebral del niño la enseñanza compensatoria del cerebro disléxico. No obstante, un problema que sí podemos relacionar con la mano zurda es la tendencia a escribir las letras y palabras al revés, que es necesario corregir cuando se manifieste.

En la segunda prueba, el Dr. Josep Espalder, jefe de neurología del Parc de Salut Mar, del Hospital del Mar de Barcelona, somete a la misma persona zurda de la prueba anterior a una estimulación magnética transcraneal, con el objeto de inhibir, sin tocar el cerebro, la función cerebral del habla y en consecuencia desactivando el aparato fonador. La prueba consiste en excitar eléctricamente el cerebro del sujeto experimental en diferentes momentos de una elocución, provocando que durante unos segundos quede muda, para localizar así, de manera precisa, la zona del habla. Esta prueba es habitual realizarla en pacientes zurdos que van a ser sometidos a una operación quirúrgica en el cerebro para evitar dejarlos sin la función del lenguaje oral. Pues, como hemos dicho más arriba, en un 15% de los zurdos las neuronas que controlan el habla pueden estar en ambos hemisferios. Esta prueba ha permitido concluir que aquellos casos de diestros con lateralidad cruzada o ambígua, esto es, que no coincide la mano dominate diestra con el pie o el ojo, no tiene ninguna consecuencia para su adquisición y competencia del lenguaje oral y escrito, siempre y cuando no duden ni cambien continuamente en su preferencia. Y en este punto, la misión educadora de los padres y de los maestros es fundamental.

Para saber más:

Blakemore, Sarah-Jayne  & Frith (2005), Uta, Cómo aprende el cerebro. Las claves para la educación, Barcelona, Planeta, 2007 y 2011.

Rubia, Francisco J., El cerebro nos engaña (2000), Madrid, Planeta, 2007 y 2010. En particular el capítulo 7: La división funcional entre los hemisferios cerebrales.

Marugán, Montserrat, “La lateralización: actividades lúdicas que la desarrollan y fomentan aprendizajes escolares”, en Cuaderns Digitals:

http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_1/nr_772/a_10412/10412.html

guiainfantil.com:

“Niño zurdo”. http://www.guiainfantil.com/1153/nino-zurdo.html

“Educar a un niño zurdo”. http://www.guiainfantil.com/1154/educar-a-un-nino-zurdo.html

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